James Manjackal MSFS
Como cristiano católico nacido en el seno de una familia católica tradicional en Kerala, en la India, pero habiendo vivido entre hindúes; y ahora como religioso, sacerdote católico y predicador carismático en 60 países de los cinco continentes, creo que tengo algo que decir sobre los efectos perniciosos que tiene el yoga en la vida y en la espiritualidad cristiana. Se que hay un interés creciente por el yoga en todo el mundo, incluso entre los cristianos y que también ese interés se extiende a otras prácticas esotéricas y de la Nueva Era como el Reiki, la reencarnación, la acupresión, la acupuntura, la sanación pránica o pranoterapia, la reflexiología, etc. métodos sobre los que el Vaticano ha prevenido y avisado en su documento “Jesucristo, portador del agua de la vida”.
Para algunos el Yoga es un medio de relajación y de alivio de la tensión, para otros es un ejercicio que promueve la salud y el estar en forma y, para una minoría, es un medio para la curación de enfermedades. En la mente del católico medio, ya sea laico o del clero, hay mucha confusión pues el Yoga según se promueve entre los católicos no es exclusivamente ni una disciplina relacionada con la salud ni una disciplina espiritual sino que unas veces es una cosa, otras veces la otra, y frecuentemente una mezcla de las dos. Pero el hecho es que el Yoga es principalmente una disciplina espiritual y se que incluso hay sacerdotes y hermanas en seminarios y noviciados que aconsejan el Yoga como una ayuda para la meditación y para la oración. Es triste que hoy en día, muchos católicos estén perdiendo la confianza en las grandes prácticas espirituales y místicas para la oración y la disciplina que recibieron de grandes santos como Ignacio de Loyola, Francisco de Asís, Francisco de Sales, Santa Teresa de Avila, etc. y ahora sigan a espiritualidades y místicas orientales que provienen del Hinduismo y del Budismo. A este respecto, un cristiano sincero debería informarse sobre la compatibilidad del Yoga con la espiritualidad cristiana y sobre la conveniencia de incorporar sus técnicas en la oración y en la meditación cristianas.
¿Qué es el Yoga?. La palabra Yoga significa "unión", el objetivo del Yoga es unir el yo transitorio (temporal), "JIVA" con el (yo eterno) infinito "BRHAMAN", el concepto hindú de Dios. Este Dios no es un Dios personal, sino que es una sustancia impersonal espiritual que es uno con la naturaleza y el comos. Brahman es una sustancia impersonal y divina que “impregna, envuelve y subyacente en todo”. El Yoga tiene sus raíces en los Upanishads hindúes que son anteriores al año 1000 AC, y dice sobre el Yoga que “une la luz dentro de tí con la luz de Brahman”. “Lo absoluto está en uno mismo” dicen los Upanishads Chandogya, “TAT TUAM ASI” o “ESO ERES TÚ”. Lo Divino habita dentro de cada uno a través de Su representante microcósmico - el yo individual- llamado Jiva. En el Bhagavad Gita, el señor Krishna describe el Jiva como “mi propia parte eterna”, y afirma que “la alegría del yoga le llega al yogi que es uno con Brahman”. En el año 150AC, el yogi Patanjali explicó las ocho vías que guían las prácticas del Yoga desde la ignorancia a la iluminación – las ocho vías son como una escalera – Estas son: el autocontrol (yama), practica religiosa (niyama), posturas (asana), ejercicios de respiración (pranayama), control de los sentidos (pratyahara), concentración (dharana), contemplación profunda (dhyana), iluminación (samadhi). Aquí es interesante observar que las posturas y los ejercicios de respiración, que frecuentemente son considerados en occidente como todo el Yoga, son los pasos 3 y 4 hacia la unión con Brahman. El Yoga no es sólo un sistema elaborado de posturas y de ejercicios físicos, es una disciplina espiritual que pregona llevar el alma al samadhi, a la unión total con el ser divino. El samadhi es el estado en el que lo natural y lo divino se convierten en uno, el hombre y Dios llegan a ser uno sin ninguna diferencia. (Brad Scott: ¿Ejercicio o práctica religiosa? Yoga: Lo que el profesor nunca le enseñó en una clase de Hatha Yoga” en el Watchman Expositor Vol. 18, No. 2, 2001).
Este enfoque es radicalmente contrario al Cristianismo en donde claramente hay una distinción entre Creador y criatura, entre Dios y hombre. En el Cristianismo, Dios es el “Otro” y nunca “el mismo”. Es triste que algunos promotores del Yoga, Reiki o de otras disciplinas o meditaciones distorsionen algunas citas de la Biblia al citarlas aisladas para corroborar sus argumentos tales como: “sois templo de Dios” “el agua viva fluye en ti”, “estaréis en Mi y Yo estaré en vosotros” “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” etc. sin entender el contexto ni el significado de estas palabras de la Biblia. Hay gente que retrata a Jesús incluso como a un yogui como actualmente podemos ver en imágenes de Jesús en conventos, capillas y presbiterios – ¡Jesús está representado en posturas de meditación de yogui!”
Decir que Jesús es “un yogui” es denegar Su divinidad, santidad y perfección intrínseca e insinúa que Él tenía una naturaleza imperfecta sujeta a la ignorancia y a la ilusión (Maya), y que necesitó ser liberado de su condición humana mediante la práctica y la disciplina del yoga. El yoga es incompatible con la espiritualidad cristiana porque es panteísta (Dios es todo y todo es Dios), y sostiene que existe una realidad única y todo lo demás es ilusión o Maya. Si sólo existe una realidad y todo lo demás es ilusorio, no puede haber ninguna relación ni amor. El Centro de la fe Cristiana es la fe en la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas en un solo Dios, el modelo perfecto de relación amorosa. El Cristianismo es todo sobre relaciones con Dios y entre los hombres. “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón con toda tu alma y toda tu mente. Este es el principal y el primer mandamiento. El segundo es semjeante a éste: Amarás al prójimo como a ti mismo” (Mt 22: 37-39).
En el Hinduísmo, el bien y el mal, lo mismo que el dolor y el placer son ilusorios (Maya) y por lo tanto irreales. Vivekananda, el icono más respetado del Hinduismo moderno, decía: “el bien y el mal son uno y lo mismo” (Vivekananda. “The yogas and other Works”, publicado por Ramakrishna Vivekananda Centre NY, 1953). En el Cristianismo, la cuestión controvertida del pecado como una ofensa contra la Santidad de Dios es inseparable para nuestra fe, porque el pecado es la razón por la que necesitamos un Salvador. La Encarnación, la Vida, la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús son para nosotros medios de salvación, es decir, para liberarnos del pecado y de sus consecuencias. No podemos ignorar esta diferencia fundamental a la hora de absorber en la Espiritualidad Cristiana al Yoga y a otras técnicas de meditación orientales. En el mejor de los casos el Yoga es una práctica pagana y en el peor es una práctica oculta. Esta es la religión del anticristo (el hombre que se hace Dios) y por primera vez en la historia está siendo practicada frenéticamente en el mundo occidental y en América. Es ridículo que maestros de Yoga lleven incluso una cruz o algún símbolo cristiano, engañan a la gente diciendo que el Yoga no tiene nada que ver con el Hinduismo y dicen que es sólo cuestión de aceptar a otras culturas. Otros han intentado enmascarar al Yoga con apelativos cristianos denominándole “Yoga Cristiano”. Esta no es una cuestión de aceptar la cultura de otro pueblo, es una cuestión de aceptar otra religión que es irrelevante para nuestra religión y de conceptos religiosos.
Es una pena que el Yoga se haya expandido tan frenéticamente desde los jardines de infancia hasta todo tipo de instituciones de medicina, psicología etc. llamándose a si mismo ciencia cuando no lo es en absoluto; y se está vendiendo bajo la etiqueta de “terapia de relajación”, “auto-hipnosis”, “visualización creativa”,”centering”, etc. El Hatha Yoga, está ampliamente difundido en Europa y en América como método de relajación y como ejercicio no agotador, es uno de los seis sistemas reconocidos del Hinduismo ortodoxo, en su origen es religioso y místico, y es la forma más peligrosa de Yoga (Dave Hunt, “the seduction of Christianity” página 110). Recordad las palabras de San Pablo: “No os maravilléis, pues también Satanás se disfraza de ángel de luz” (II Cor 11: 14). Es cierto que mucha gente se ha sanado por medio del Yoga y de otras formas orientales de meditación y oración. Aquí es donde los cristianos deberían preguntarse a sí mismos si necesitan una sanación y beneficios materiales o a su Dios, Jesucristo en el que creen, y Quién es la fuente de todas las sanaciones y de la buena salud.
El deseo de llegar a ser Dios es el primer y el segundo pecado en la historia de la creación según está registrado cronológicamente en las Biblia: “Te decías en tu corazón: El cielo escalaré, encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono; en el monte de la asamblea me sentaré, en lo último del norte. Subiré a las alturas de las nubes, seré igual que el altísimo”(Is 14: 13-14). La serpiente le dijo a la mujer: "¡No, no moriréis! Antes bien, Dios sabe que en momento en que comáis se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses conocedores del bien y del mal" (Gen 3: 4-5). La filosofía y la práctica del Yoga están basados en la creencia de que el hombre y Dios son uno. Se enseña a poner el énfasis en uno mismo en lugar de en el Único y Verdadero Dios. Se anima a los que participan a buscar las respuestas a los problemas y cuestiones de la vida en su mente y en su conciencia en vez de buscar soluciones en la Palabra de Dios a través del Espíritu Santo, como sucede en el cristianismo. Se deja a uno, sin lugar a duda, expuesto al engaño del enemigo de Dios que busca víctimas a las que pueda arrancar de Dios y de la Iglesia (IPed 5: 8).
En los últimos ocho años, he predicado la palabra de Dios principalmente en los países europeos que en tiempos fueron la cuna del cristianismo, y de donde salieron evangelizadores y misioneros, mártires y santos. ¿Podemos llamar a Europa cristiana ahora?. ¿No es cierto que Europa ha borrado de su vida todos sus valores y conceptos cristianos? ¿Por qué se avergüenza Europa de reconocer sus raíces cristianas?. ¿Dónde están los valores morales y la ética que desde hace siglos se practicaban en Europa y que fueron llevados a otras civilizaciones y culturas a través de la proclamación valiente del Evangelio de Cristo? ¡Por sus frutos conoceréis el árbol! Yo creo que estas dudas y confusiones, la apostasía e infidelidad, la frialdad religiosa y la indiferencia han llegado a Europa a partir de que fueron introducidos en Occidente la mística y las meditaciones orientales, las prácticas esotéricas y las de la Nueva Era.
En mis retiros carismáticos, la mayoría de los participantes vienen con diferentes problemas morales, espirituales, físicos o psíquicos para ser liberados y sanados y para recibir una nueva vida mediante la fuerza del Espíritu Santo. Con toda la sinceridad de mi corazón, puedo decir que entre el 80 y el 90% de los participantes han estado en el Yoga, el Reiki, la reencarnación, etc. que son prácticas religiosas orientales. Allí han perdido la fe en Jesucristo y en la Iglesia. En Croacia, Bosnia, Alemania, Austria e Italia he tenido casos claros en los que individuos poseídos por el poder de la oscuridad gritaban “Yo soy Reiki”, “Yo soy el Sr. Yoga”. Ellos mismos se identificaban a estos conceptos como si fueran personas mientras yo dirigía una oración de sanación por ellos. Posteriormente tuve que hacer una oración de liberación sobre ellos para liberarles de la posesión del maligno.
Hay personas que dicen: “no hay nada de malo en la práctica de
estos ejercicios, basta con no creer en la filosofía que hay detrás”.
Sin embargo los promotores del Yoga, Reiki, etc, afirman claramente que
la filosofía y la práctica son inseparables. Por eso un cristiano
no puede en ningún caso aceptar la filosofía y la práctica
del yoga, ya que el Cristianismo y el Yoga son dos puntos de vista que
se excluyen mutuamente. El Cristianismo ve al pecado como el principal
problema del hombre, lo considera como un fracaso a la hora de ajustarse
tanto a los estándares como al carácter de un Dios moralmente
perfecto. El hombre está distanciado de Dios y necesita la reconciliación.
La solución es Jesucristo “el Cordero de Dios que quita el pecado
del mundo”. Por la muerte de Jesús en la cruz, Dios ha reconciliado
consigo al mundo. Ahora llama a los hombres a recibir en libertad todos
los frutos de su salvación sólo a través de la fe
en Cristo. A diferencia del Yoga, el Cristianismo ve la redención
como un regalo gratuito que sólo puede ser recibido y nunca ganado
o alcanzado a través del propio esfuerzo o con obras. Lo que se
necesita hoy en Europa y en muchos sitios es la proclamación enérgica
del mensaje de Cristo que viene de la Biblia y que es interpretado por
la Iglesia para evitar dudas y confusiones que se difunden en Occidente
entre muchos cristianos, y llevarles al Camino, la Verdad y la Vida: Jesucristo.
Sólo la verdad puede hacernos libres.
APÉNDICE I
La premisa básica de la teoría del yoga es la unidad esencial
de toda existencia: Dios, el hombre y toda la creación son en el
fondo una realidad divina. Un editorial del “Yoga Journal” muestra esta
premisa básica:
| Todos somos conscientes de que yoga significa “unión” y que la práctica del yoga une el cuerpo, la respiración y la mente, los centros de energía inferiores y superiores y finalmente el yo con Dios, o Ser supremo. Pero, en términos generales, el yoga dirige nuestra atención a la unidad o a la unicidad subyacente en nuestras experiencias fragmentadas y a nuestro mundo igualmente fragmentado. La familia, los amigos, la guerrilla Druze en el Líbano o la gran migración de ballenas hacia el norte – todo comparte la misma naturaleza esencial [divina] (594:4) . |
Esto es por lo que el yoga físico y la Filosofía oriental
son mutuamente interdependientes, en el fondo, no se puede tener lo uno
sin lo otro. David Fetcho, un investigador con una larga experiencia en
la teoría y en la práctica del yoga, afirma:
| El yoga físico, según su definición clásica, es intrínseca y funcionalmente incapaz de ser separado de la metafísica de las religiones orientales. El practicante occidental que intente hacer esto lo está haciendo desde la ignorancia y en peligro, tanto desde el punto de vista del yogui como desde el punto de vista cristiano. (725:2) . |
Una de las mayores autoridades dentro del yoga kundalini es Gopi Krishna. En su artículo “El auténtico objetivo del yoga” dice: “El objetivo del yoga es pues el alcanzar el estado de unidad o la unicidad con Dios (Brhaman), [y] seres espirituales..." (592:14)
Feuerstein y Miller, autoridades en yoga, comentan que las posturas
(asanas) del yoga y sus técnicas de respiración (pranayama)
son mucho más que simples ejercicios físicos:
| Otra vez, vemos que el control de la energía vital (prana) por medio de la respiración, así como con los asanas, no son meramente ejercicios físicos, sino que están acompañados de ciertos fenómenos psicomentales. En otras palabras, todas las técnicas que se encuadran bajo los epígrafes de asanas y pranayama, como por ejemplo los mudras y los bandhas (posiciones físicas y gestos simbólicos del cuerpo que utilizan el pranayama y la concentración para propósitos físicos y espirituales) del Hathayoga, son ejercicios psicosomáticos. Este punto desafortunadamente es poco conocido por los que practican en occidente… (593:27-28) |
De hecho, la práctica del yoga está destinada para validar la teoría oculta del yoga. Y como señalamos, la teoría del yoga enseña que todo es, en su auténtica naturaleza interna, divino – no sólo divino sino que en el fondo igual a cualquier otra cosa – cualquier otra cosa desde Dios y el diablo, un atleta o el virus del SIDA.
La teoría del yoga enseña también que en su naturaleza exterior, todo es maya o ilusión. Por ejemplo, el hombre solamente es divino en su espíritu interior; su ”naturaleza externa” con cuerpo y personalidad son en el fondo una ilusión que le separa del conocimiento de su divinidad interior real. Por tanto, otro propósito del yoga debe ser el desmantelar la personalidad externa – la parte ilusoria del hombre – para que la supuesta divinidad impersonal pueda “emerger” progresivamente desde dentro de su conciencia escondida (…)
Esto es por lo que a los que practican yoga sólo por razones de salud física o mental son en el fondo víctimas de un juego de confianza. Se les promete una mejor salud y pocos de ellos sospechan que el objetivo del yoga es destruirles como individuos. Como comentan las autoridades en yoga Feuerstein y Miller, el yoga trae consigo “un progresivo desmantelamiento de la personalidad humana que termina en una abolición completa. Con cada paso del yoga (anga), lo que llamamos ‘hombre’ es demolido un poco más. (593:8).
En su libro “Yoga como método de liberación”, Moti Lal Pandit observa que (como en el budismo) “ el objeto del yoga es realizar la libración de la condición humana. Para lograr esta liberación, han sido concebidos diversos métodos psicológicos, físicos, mentales y místicos. Todos estos métodos son antisociales (a veces antihumanos) en los que el yoga prescribe una forma de vida que dice: esta vida mortal no vale la pena vivirla." (595:41) .
El yoga es después de todo una práctica religiosa que pretende producir la “unión” con una realidad impersonal y última como Brama y Nirvana. Si la realidad última es impersonal ¿qué valor tiene entonces nuestra personalidad? Para que una persona logre la unión con Brama, su “yo” falso debe ser destruido y sustituido por la conciencia de su auténtica naturaleza divina. Ese es el auténtico objetivo del yoga (…) Si examinamos con más detalle la teoría del yoga es más fácil comprender porqué la práctica del yoga tiene semejantes objetivos específicos y ocultos.
Uno de los textos más autorizados sobre la teoría del yoga según la perspectiva hindú es el texto de Pantajali sobre el raja yoga titulado “Yoga Sutras” (p.ej. 596).En este texto se desarrollan las tradicionales ocho “ramas”o partes del yoga. Estos están definidos dentro del contexto de la cosmovisión hindú básica (reencarnación, karma, y moksha, o liberación) y están destinados a apoyar y reforzar las creencias hindúes. Cada “rama” tiene un objetivo espiritual y juntas forman una unidad. Las ramas son:
Yama (auto-control, comedimiento, devoción a los dioses
[p.ej. Krishna] o el Dios final impersonal [p.ej., Brama]
Niyama (deidades religiosas, prohibiciones, observancia)
Asana (posturas propias de la práctica del yoga; estas
representan el primer escalón en el asilamiento de la conciencia
y son componentes vitales para la "trascendencia de la condición
humana" 601:54)
Pranayama (el control y el gobierno de la respiración
y de la supuesta energía dentro del cuerpo humano [prana] para desarrollar
la salud espiritual [oculta], la consciencia y la evolución)
Prayahara (control sensorial o privación, es decir, retirarle
a los sentidos cualquier nexo con objetos externos)
Dharana (concentración profunda, o control mental)
Dhyana (contemplación profunda que parte de la meditación
oculta)
Samadhi (instrucción en lo oculto o "realización
en Dios [Brahman]" es decir, la "unión" de lo "individual" con Dios).
Dado que los ocho pasos son interdependientes, los pasos de “posturas” y “respiración” lógicamente no pueden separarse de los demás. Por tanto, esta interdependencia de los ochos pasos revela porqué los ejercicios físicos del yoga están diseñados para preparar al cuerpo a los cambios espirituales (ocultos) que supuestamente ayudarán a uno a darse cuenta de su estatus divino.
El concepto de prana (“respiración”) es la clave en el procedimiento.
Pranayama se refiere al conocimiento y al control del prana, o energía
mística, no simplemente al control de la respiración
física (979:592). Se cree que prana es la energía divina
universal que se encuentra detrás del mundo material (asaka). Se
dice que prana tiene cinco formas y es la manifestación de toda
la energía. El Swami Nikhilananada lo describe en su Vivenakanda
–El Yoga y otros trabajos como “ el infinito, la manifestación omnipresente
del poder de este universo” (979:592). El control perfecto del prana le
hace a uno Dios. Uno puede tener “conocimiento infinito, poder infinito,
ahora”:
| ¿Qué poder en la tierra podrá no ser suyo?. El será capaz de mover el sol y las estrellas fuera de su sitio, de controlar todo el universo desde los átomos a los mayores soles. Este es el fin y el objetivo del pranayama. Cuando el yogi alcance la perfección no habrá nada en la naturaleza fuera de su control. Si el ordenara a los dioses o al alma de los muertos que vinieran, vendrían cumpliendo sus órdenes. Todas las fuerzas de la naturaleza le obedecerían como esclavos… El que controle el prana controlará con su propia mente todas las mentes … y todos los cuerpos que existen. (979:592-93) |
El propósito del pranayama también es hacer surgir el
poder enrollado en el chakra muladhara llamado kundalini:
| Entonces la naturaleza entera comenzará a cambiar y la puerta del conocimiento (mente) se abrirá. No necesitarás más los libros para adquirir conocimiento, tu mente se convertirá en tu libro, conteniendo un conocimiento ilimitado (979:605). |
Siguiendo el Vivekananda, todas las manifestaciones de lo oculto se
logran mediante el control del prana a través del yoga:
| En todos los países vemos sectas que tratan de lograr el control del prana. En este país hay sanadores, espiritualistas, científicos cristianos, hipnotizadores y demás. Si examinamos estas diferentes sectas, veremos que en el fondo de cada una está el control del prana, lo sepan o no. Si reduces todas las teorías, ese será el resultado. Es una única y misma fuerza la que están manipulando…así es que vemos que el pranayama incluye todo lo que es cierto incluso en el espiritismo. De forma similar, encontrarás que cuando cualquier secta o grupo de personas están intentando descubrir algo oculto, misterioso o escondido, están realmente practicando algún tipo de yoga para controlar su prana. Encontrarás que donde sea que haya una manifestación de poder extraordinario, esto es la manipulación del prana (979:593,599) |
En otras palabras, prana, Dios, y la energía oculta son una misma y única cosa. El que practique la respiración del yoga (pranayama) está, por definición, intentando manipular la energía oculta (divina).
Esta información es una parte de la sección sobre el tema del “Yoga” en la Enciclopedia de las Creencias de la Nueva Era, de John Ankerberg y John Weldon (Harvest House Publicaciones, Eugene, Oregon. 1996. pág. 600-602). El libro cubre un amplio repertorio de temas, incluye un extenso índice, y está muy documentado para facilitar más la investigación.
Los autores escriben:
Al ofrecer al lector una básica valoración crítica,
teníamos tres objetivos en mente. Uno era documentar y criticar
el impacto colectivo de la nueva espiritualidad en nuestra cultura. El
otro era documentar la naturaleza o el potencial básicamente espiritista
de estás prácticas y enseñanzas. Por último,
queríamos describir y evaluar la validez o invalidez de los temas
desde diferentes perspectivas como la científica, la ética,
la médica y la bíblica. .
- Notas al pie -
Bibliografía numerada como en el libro. El primer número
indica la referencia, el segundo número es el número de página.
593:4. Editorial, Yoga Journal, May/June 1984. Back
725:2. Dave Fetcho, "Yoga," Berkeley, CA:Spiritual Counterfeits Project,
1978. Back
592:14. Gopi Krishna, "The True Aim of Yoga," Psychic, January-February,
1973. Back
593:27-28. George Feuerstein, Jeanine Miller, Yoga and Beyond: Essays
in Indian Philosophy, New York: ScSchocken1972. Back
593:8. George Feuerstein, Jeanine Miller, Yoga and Beyond: Essays in
Indian Philosophy, New York:Schockenn, 1972. Back
595:41. Moti Lal Pandit, "Yoga as Methods of Liberation," Update: A
Quarterly Journal on New Religious Movements, Aarhus, Denmark: The Dialogue
Center, vol. 9, no. 4, December 1985. Back
596. Rammurti S. Mishra, Yoga Sutras: The Textbook of Yoga Psychology,
Garden City, NY: Anchor Books, 1973. Back
979:592. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works,
New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
979:592. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works,
New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
979:592. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works,
New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
979:605. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works,
New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
979:593,599. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other
Works, New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
APÉNDICE II
Instructor alerta sobre las implicaciones espirituales
del yoga
Jim Brown - Journal Chrétien, Francia. 2 de feb. de 2007
Un ex profesor de yoga que se convirtió en cristiano evangélico afirma que le molesta la creciente popularidad de los programas de yoga en los colegios. Siente que añadir en el currículum de los colegios públicos el yoga basado en el hinduismo no es solo peligroso sino que viola el derecho constitucional establecido.
Más de 100 colegios públicos y privados en los Estados Unidos están enseñando yoga a los jóvenes mediante un currículo secular desarrollado por una mujer de California llamada Tara Guber. El programa que ha desarrollado para los escolares utiliza términos como “respiración del conejito” para las respiraciones del yoga y el “tiempo-dentro” para la meditación. A pesar de lo inocuo que suena el programa, un instructor de yoga dice que el currículo de Guber y otros parecidos son una mala idea.
Mike Shreve fue instructor de yoga y meditación en cuatro Universidades antes de ser liberado de las religiones del Este y pasó a fundar un ministerio cristiano llamado el Proyecto de la Luz Verdadera. El ve algunos peligros en introducir ese tipo de programas para la gente joven en los colegios americanos.
“ En primer lugar, creo que es una violación del compromiso que ha hecho esta nación de separar la iglesia del Estado”, dice Shreve. Y añade, “En segundo lugar, estoy sorprendido de que tantos colegios lo hayan incluido en su currículo – aparentemente sin haber sido puesto en duda por aquellos que entienden las raíces religiosas del yoga”.
El yoga tiene sus raíces en el hinduismo y mantiene la influencia de ese sistema religioso, sostiene el instructor. Incluso los mismos maestros hindúes han advertido que no hay forma de separar el yoga de su fundamento religioso, asevera. “Quizás pueda estar siendo reducido a un régimen de ejercicios” dice Shreve. Pero para aquellos que no conocen las diferencias y aquellos que no están expuestos a las raíces espirituales del yoga”, el les advierte, “ puede ser el primer paso – en una dirección equivocada – que les lleve a los aspectos meditativos del yoga y a las falsas connotaciones religiosas relacionadas con la práctica del yoga”
El líder del Proyecto la luz verdadera fue una vez un aprendiz de un guru indio y puso en funcionamiento un ashram junto a un número de personas dedicadas por completo al estudio de la práctica. Dice que el único propósito de la práctica del yoga en cualquiera de sus formas es conducir a la persona a un estado alterado de conciencia.
Los programas de yoga no pertenecen a los colegios, insiste Shreve,
tanto por razones legales como espirituales. Dice que está preocupado
por la prevalencia de programas de yoga en los colegios públicos
y privados, donde introducen a los chicos en las religiones orientales
bajo el pretexto de un currículo laico
APÉNDICE III
YOGA: ¿Podemos separar el ejercicio de la filosofía?
Johanna Michaelsen
Extraído del libro “como corderos al matadero”
En Occidente existe una concepción equivocada del hatha- yoga, una de las 10 formas del YOGA que supuestamente nos llevan a la autorrealización, como una forma meramente neutral de hacer ejercicio físico, una relajante y efectiva alternativa para aquellos que aborrecen el footing y la gimnasia.
Sin embargo, el Hatha-yoga es “uno de los seis sistemas reconocidos en el hinduismo ortodoxo” y lo es por sus raíces religiosas y místicas. Es, además, una de las formas del yoga más difíciles y potencialmente peligrosas (espiritualmente). El término hatha se deriva del verbo hath, que significa “oprimir”… Lo que persigue la práctica del hatha-yoga es suprimir el flujo de las energías psíquicas a través de estos canales (de forma simbólica o psíquica, canales en ambos lados de la columna vertebral) forzando de ese modo a la serpiente de poder o a la fuerza kundalini a aflorar a través del canal psíquico central de la columna vertebral (el Shusuma) y a través de los chakras, que son los centros psíquicos de la energía y la personalidad humanas. Los occidentales creen erróneamente que pueden practicar Hatha-yoga separado de las creencias filosóficas y religiosas que lo subyacen. Esta es una idea absolutamente falsa…
“No puedes separar la filosofía de la práctica… Los movimientos
son en sí mismos una forma de meditación. La practica continua
de los ejercicios te llevarán con el tiempo hacia una perspectiva
mística oriental, lo quieras tu o no. ¡Esto es lo que pretende!.
Por definición no existe algo como el yoga “neutral”.
APÉNDICE IV
¿Yoga Inocente?
Por el Dr. John Ankerberg y el Dr. John Weldon
Cuando los occidentales emplean las técnicas del yoga con el objetivo de mejorar su salud, deberían entender que también pueden estar produciéndose cambios en ellos mismos que podrán tener dramáticas consecuencias espirituales que no serán para mejorar. Sin tener en cuenta la escuela o tradición espiritual, la práctica del yoga tiende a alterar la conciencia de las personas en una dirección oculta.
Incluso cuando el yoga es practicado de manera ingenua, puede producir transformaciones radicales con el paso del tiempo. Con el Hatha-yoga pueden tener lugar cambios de personalidad, mediante cambios en el cuerpo que influyen en la mente. Consideremos la historia de Christina Grof, quien, antes de experimentar con el yoga, era una típica ama de casa con una vida normal. Ella comenzó a practicar el yoga completamente confiada en que era una práctica que la ayudaría a llevar el embarazo. Después de todo, está muy extendida la idea de que “durante el embarazo, el yoga es muy beneficioso y te mantendrá relajada y flexible”
Pero lo que Christian Grof recibió fue mucho más que eso.
Se encontró a sí misma pasando de ser una conservadora esposa
de clase media a transformarse en una líder de la Nueva Era
debido al Hatha-Yoga. Todo lo que tuvo que hacer fue seguir unas clases
de ejercicios de hatha-yoga y lo que siguió la evolución
lógica:
“Durante el nacimiento de mi primer hijo, para el que me había preparado mediante el método Lameze de respiración ( muy parecido al prayanama yógico), esta enorme fuerza espiritual salió de mí. Por supuesto, yo no lo entendía y me dieron morfina para pararlo tan pronto como mi bebé nació. Lo mismo me ocurrió cuando nació mi segundo hijo. Todo esto me llevó a más y más experiencias. Me introduje en el yoga aunque todavía desconocía sus raíces espirituales. Mi encuentro con el Swami Muktananda hizo saltar realmente lo oculto tras todo aquello. El sirvió como un catalizador para darme cuenta de aquello a lo que me había estado resistiendo, que era Kundalini (la fuerza universal de vida)”.
Por tanto, una inocente práctica rutinaria del yoga como
ejercicio la condujeron a numerosas experiencias psíquicas que tuvieron
el impacto acumulativo de cambiar radicalmente su vida. Se convirtió
en discípula del gurú Muktananda y, como veremos, también
en un líder del movimiento de la Nueva Era con una misión
específica: atender a la gente que estuviera viviendo “emergencias
espirituales” debidas a sus prácticas ocultas y ayudarles a interpretarlas
adecuadamente y a integrar con éxito estas experiencias divinas
en sus vidas.
En los inicios, sin embargo, cuando los síntomas normales del yoga kundalini emergieron en su vida, el pronóstico no fue bueno. Ella misma se encontraba en medio de una emergencia espiritual y se convenció de su propia demencia. “Estaba segura de que me dirigía a una vida de psicopatología. Temía estar volviéndome loca”.
Sin embargo, un asesoramiento por medio de las filosofias ocultas puso las cosas en la perspectiva adecuada. Su matrimonio se rompió, “lo que estaba destinado a ocurrir de todas formas”. Y el más tarde popular mitólogo Joseph Campbell la ayudó a reconocer que “La esquizofrenia se ahoga en las mismas aguas en las que la mística nada con gusto”. También la refirió al investigador en LSD y conciencia Stan Grof para que la asesorara.
El resto es historia. La pareja se casó y hoy coordinan 50 SEN (Redes de Emergencia Espiritual) centros de información regional alrededor del mundo. Han publicado también una gran cantidad de literatura dentro del campo del ocultismo y la metafísica. Su reinterpretación del fenómeno patológico inducido a través de prácticas ocultas –como una transformación espiritual positiva (una emergencia espiritual) –no solo ha ayudado a destapar y a legitimizar el ocultismo, sino que también ha inhibido el discernimiento de las verdades implícitas.
Por ejemplo, en el caso del Yoga Kundalini, los síntomas de enfermedad mental y de demonización son redefinidos de forma gratuita como manifestaciones de “mayor elevación” o conciencia de lo divino. Así que, no hay que cuestionar o temer el kundalini sino someterse a el y confiar sin reservas ya que es de hecho parte de la eterna sabiduría de la transformación evolutiva que es mucho más sabia que nosotros mismos. Un capítulo de un libro editado recientemente por Stan y Christina Grof, Emergencia Espiritual, revela una aproximación básica al asesoramiento SEN. El título es “When insanity is a blessing”( “Cuando la locura es una bendición”).
De modo que una lenta pero segura transformación inducida por el yoga catapultó precipitadamente a Christina en el mundo del ocultismo. A la larga, su inocente flirteo con el yoga alteró su vida por completo y la convirtió en una líder del movimiento de la Nueva Era, con influencia sobre cientos de miles de personas.
Consideraremos un ejemplo más de las potenciales consecuencias de la inocente práctica del yoga. Mientras Christina Grof utilizó el yoga como una ayuda en su embarazo, Carole, una del coautor Jhon Weldon, utilizó el yoga por razones medicas y de salud. Publicamos su historia en La oscuridad acechante: enfrentando la decepción oculta. Conocimos a Carole como resultado de intercambiar información con el famoso gurú indio Swami Rama. La siguiente información fue extraída del material que nos enviaron:
Carole estaba muy enferma y los médicos no eran capaces de encontrar
la causa de su enfermedad.Cuando fue a un psicólogo-nutricionista
que le recomendó un amigo, encontró en su oficina literatura
sobre el Instituto Himalaya, del que el doctor era miembro. El Instituto
fue fundado por el indio Swami Rama, uno de los gurús más
estudiados científicamente, empezando por el famoso investigador
del biofeedback y espiritista Dr. Elmer Green. Carole decidió
ir al Instituto, donde comenzó a tomar clases de hatha-yoga. Con
el tiempo, fue iniciada y recibió su mantra, o palabra del poder
oculto, por el Swami Rama. Al poner sus manos sobre su cabeza, comenzó
la típica transferencia de “energía oculta” (denominada shaktipat
diksha). Carole estaba en el cielo.
La noche después de recibir su mantra, Carole fue visitada por un ser espiritual que afirmaba ser el espíritu del Swami Rama. Aunque en su Iglesia nadie había mencionado nunca el mundo de los espíritus (no creían en tales cosas), Carole sintió que esta era la forma de comulgar directamente con Dios. Ella experimentó las maravillosas y poderosas fuerzas y energías (de poder), mientras en su mente entraban pensamientos con una fuerza como magnética.“Corrientes de energía eléctrica comenzaron a atravesar mi cabeza y a bajar hacia mi cuerpo… Era como si un hechizo me hubiera sobrevenido, la dicha que sentí era como si Dios me hubiera tocado. El poder que había venido de sus manos, y simplemente al estar en su presencia, me arrastro hacia él de forma irresistible.
Pasada una semana, después de meditar muchas horas cada día y todavía en comunicación constante con este espíritu, unas fuerzas vinieron sobre mi y me dieron poder para hacer posturas del yoga; flotaba con ellas, me daban incluso mayor respiración… posturas que antes me hubieran resultado muy dolorosas”"Alrededor de mi cuerpo vibraban corrientes eléctricas y se movían luego en mi mano, las corrientes sacudían mi mano y con fuerza, pensamientos casi cautivadores asaltaban mi mente: “Medita, medita, quiero hablar contigo”. Era un milagro. Me estaba comunicando con el mundo espiritual. Había encontrado a Dios. Sentada en la oscuridad de mi sala de estar comencé a recitar mi mantra. Una presencia pareció inundar la habitación. Empecé a tener visiones de ser uno con el Universo y entonces se iban los pensamientos magnéticos y oía una voz, que parecía la del Swami Rama, que me decía que se estaba comunicando conmigo mediante un viaje astral”
Sin embargo, después de dos semanas de meditación yoga diaria, Carole se sentía hundida en una pesadilla de completo horror y miedos. Voces que decían ser de ángeles se convirtieron en terroríficas, incluso demoníacas. Era brutalmente asaltada por espíritus, tanto física como espiritualmente. Durante la meditación, en medio de una violenta sacudida, podía sentir que la misma energía que recibió en la iniciación, energía que ahora se sentía como algo personal, estaba intentando separar su ser vital de su cuerpo físico, en sus propias palabras para “ literalmente separar la vida del caparazón de mi cuerpo”. Ella sintió un sobrecogedor e implacable odio dirigido hacia ella desde “esta energía” como si “monstruos del otro mundo intentaran llevarse mi propia alma de mi misma, causando un dolor insoportable, rasgando y desgarrando lo más profundo de mi ser”
El tormento y el sofoco intermitente parecían no acabar nunca; su miedo aumentaba cuando se daba cuenta de que no había nadie para ayudarla. Finalmente, el ataque remitió. Pero este fue el primero de muchos otros.
Parecía que nada podría parar los ataques. Sus ruegos a los espíritus no eran escuchados; su marido no tenía poder. Su padre quería que visitara a un psiquiatra; otros dudaban de que estuviera cuerda. Desesperada, su madre contactó con unos parapsicólogos amigos de una Iglesia local de Unity School of Christianity. Ellos impusieron sus manos sobre Carole y mandaron que la “divinidad en ella” la entregara, pero fue en vano.
El Doctor C. Norman Shealy, M.D., PhD, entró en escena. El es un notable neurocirujano, antiguo profesor de la Universidad de Harvard, en el pasado presidente de la Asociación de Medicina Holística Americana, y autor de “la medicina oculta puede salvar tu vida”. El doctor Chealy trabaja también con videntes y espiritistas como Carolina Miss. Cuando el Dr. Shealy fue incapaz de ayudarla, la remitió al Dr. Robert Leitchman, M.D., un espiritista que es coautor de varias docenas de libros recibidos por la revelación de los espíritus.
Leitchman admitió que la situación de Carole no era poco común entre los seguidores de los gurús orientales. El incluso le dijo que algunos habían muerto como resultado de ataques sobrenaturales semejantes. Pero, de nuevo, fue incapaz de ayudarla. Sus instrucciones como visualizarse a si misma en la blanca luz de Cristo protectora, fueron inútiles. Para entonces, Carole estaba cerca del final.
Carole fue admitida en el hospital pero, una vez más, nadie la pudo ayudar. Los ataques remitieron finalmente y fue dada de alta. Al llegar a casa, los ataques empezaron otra vez. Más tormentos inimaginables. Aunque estaba aterrorizada ante la muerte, deseaba morirse. Deseando que acabara su vida pero demasiado asustada de morirse, fue de nuevo al hospital. Una vez más, fue llevada a una habitación bajo vigilancia. Aquí sentía que se moriría sola y atormentada.“Tuve que soportar la tortura, incapaz de liberarme a mi misma. Para los de mi entorno yo estaba loca. Nadie me creía y nadie podía liberarme. La desesperación que sentía era insoportable. Nadie me creía a excepción de los parapsicólogos… pero ellos no podían hacer nada. Estaba indefensa frente a estos ataques inacabables…cientos de presencias llenaban mi habitación, que se llenaba sola de un espeso aire helado, mi cuerpo empapado de sudor mientras todo mi ser luchaba contra ellos”
Tras pasar varias semanas con mis padres, decidimos que quizás podía intentar regresar a casa. Pero esa noche los espíritus empezaron a mostrar todo su poder. Primero, contra mi cráneo. Sentí como si intentaran cascarlo para abrirlo, como si el aire estuviera cortando mi cerebro. Una presión increíble estaba siendo ejercida sobre mi espalda y mi pecho, empujando como con una llave inglesa. Sentí como si estuvieran intentando desarticular mi hombro, intentando dejarme ciega presionando sobre mis ojos, apretando mi garganta para asfixiarme. Llena de miedo y exhausta, al borde de la muerte, le grité a mi marido: Me muero, no puedo más. Llévame al hospital. Me llevaron al hospital y me eché como un perro asustado encogido en su carrito.Casi no podía hablar pero al menos los espíritus se habían ido… temporalmente. El doctor de guardia me recomendó que me viera un psiquiatra a la mañana siguiente. Me dijo que estaba dismulando algunos problemas profundos con ese “hablar de espíritus malignos”, “el demonio no existe”, me dijo fríamente.
Pero hoy Carole está viva y está bien. Incluso su psiquiatra está impresionado ante su milagrosa transformación. Tiene una salud perfecta, tanto de cuerpo como de mente.
¿Cómo encontró Carole la libertad?. Nadie había sido capaz de ayudarla. Hoy Carole atribuye a Jesucristo Vivo el estar sana y con vida, El la salvó de un estado desesperado. Reflexionando sobre su testimonio, asombra que tan terrible destrucción haya podido obtenerse de una supuestamente simple e inofensiva forma de meditación de yoga.
Sucesos como éste demuestran que el yoga va más allá de lo que parece. Tanto si el yoga puede dar alguna desconocida respuesta psicoespiritual o fisiológica, o si se producen cambios espiritualmente, o ambas cosas a la vez, pocos podrán negar que el yoga es una disciplina espiritual poderosa que ha sido utilizada desde hace milenios para obtener objetivos ocultos paganos. Según avanzamos, entenderemos mejor las razones de todo esto.
Notas:
1. Ann Hill, ed., A Visual Encyclopedia of Unconventional Medicine,
New York: Crown Publishers, 1979, p. 223.
2. Brian Inglis, Ruth West, The Alternative Health Guide, New York,
NY: Alfred A. Knopf, 1983, p. 143.
3. Stan and Christina Grof, "Spiritual Emergencies," Yoga Journal,
July-August 1984, p. 40.
4. Stanislav Grof, Christina Grof (eds), Spiritual Emergency, Los Angeles,
CA: J. P. Tarcher, 1989.
5. Grof, Yoga Journal, p. 41.
6. cf. Grof, Spiritual Emergency, p. 227.
7. Ibid., pp. 77-97.
8. John Ankerberg, John Weldon, The Coming Darkness: Confronting Occult
Deception, Eugene, OR: Harvest House Publishers, 1993.
APÉNDICE V
Joel S. Peters enseña Teología en un Instituto católico de segunda enseñanza en Montvale, New Jersey.
No es poco común en estos días ver propaganda y promociones del yoga. Abundan los libros sobre el yoga; abundan los sitios en el Internet que se ocupan de su filosofía y práctica; y seminarios de divulgación son rutinariamente ofrecidos en gimnasios, clubs de salud e, incluso, en algunas instituciones católicas. Ha penetrado tan exitosamente en nuestra cultura que incluso a mucha gente no se le mueve ni un pelo cuando eso se menciona. De hecho algunos cristianos han incorporado al yoga a sus vidas y admiran su propia actitud "inclusiva", o bien no ven nada incorrecto con practicar el yoga y estarían muy sorprendidos de saber que representa alguna amenaza espiritual de cualquier tipo.
Es precisamente a causa de esta ignorancia sobre el yoga -- de parte de quienes se declaran cristianos -- que elegí escribir este artículo. No tengo dudas que la vasta mayoría de creyentes que practican el yoga es felizmente inconsciente respecto de su verdadera naturaleza y propósitos y que probablemente lo vea como "simplemente ejercicio". Pero en eso radica su mayor peligro. Cuando el yoga es reducido a una mera disciplina corporal, con poca o ninguna relación con sus fundamentos espirituales, corremos el riesgo de ser engañados sobre algo que puede tener mucho que ver sobre nuestro bienestar espiritual.
¿Qué es el yoga?
Los orígenes del yoga se remontan hasta 5.000 años y
durante mucho tiempo sus principios se difundieron a través de la
transmisión oral. Finalmente esta tradición fue puesta por
escrito y entonces el yoga hizo su aparición en los cuatro antiguos
textos hindúes conocidos como los Vedas, el más antiguo de
los cuales data del 1.500 a.C. Más tarde, un individuo llamado Patañjali
compiló y codificó la suma total del saber sobre el yoga.
Las fuentes discrepan sobre cuándo ocurrió esto, con fechas
que van del siglo IV a.C. al II d.C. Su obra, llamada el Yoga Sutra, es
el texto de más autoridad sobre el yoga, reconocido por todas sus
escuelas.
La palabra "yoga" deriva de la raíz sánscrita yuj, que significa "unión" o "uncir". El sánscrito es la lengua antigua del hinduismo y por tanto no debería sorprender el saber que el yoga está relacionado inseparablemente con esta religión. En realidad, el significado de "yoga" es muy similar a la palabra latina religio, de la que deriva nuestra palabra "religión" -- que significa "sujetar" o "atar". En el caso de ambas palabras, la clara implicación es que la persona ha sido "acoplada" o "ligada" a algo espiritual. Más significativa es aún la razón por la cual se ha desarrollado el yoga.
En el hinduismo existen tres vías para la salvación: las obras (ritos, obligaciones, y ceremonias que deben agregarse al propio mérito), el conocimiento (la comprensión de que la verdadera causa del mal y la miseria no es el pecado sino la ignorancia sobre la verdadera naturaleza de nuestra existencia) y la devoción (la adoración a los dioses y diosas hindúes). Son los brahmanes o casta sacerdotal (el estado social más alto) los que en la sociedad hindú, los que más frecuentemente utilizan la vía del conocimiento. Dentro de ella, existen tres escuelas filosóficas: vedanta, sankhya y yoga. De modo que, dicho con sencillez, el yoga es un sistema de la filosofía hinduista diseñado para conducir a quien lo practica al alumbramiento espiritual o la salvación. Dentro de este proceso, el mecanismo específico es la utilización de posturas físicas (asanas), unidas a ejercicios respiratorios que son específicamente diseñados para estimular la meditación y alterar el estado de la propia conciencia a fin de que quien lo practica alcance la unión con una "realidad superior".
Si bien es ajeno al propósito de este artículo tratar los diversos tipos de yoga, es relevante notar que, no obstante que los componentes dentro de sus ramas pueden variar, su objetivo final es el mismo, a saber, la alteración de la propia conciencia para alcanzar un estado espiritual.
Pero los recursos bibliográficos sobre el yoga ¿No repudian la conexión religiosa?
Ciertamente, Ud. encontrará negaciones de parte de algunos autores e instructores sobre cualquier conexión entre el yoga y la religión. Considere los siguientes ejemplos: "el yoga no es una religión, por lo tanto puede ser practicada en armonía con cualquier creencia religiosa". (Rammurti S. Mishra, Fundamentals of Yoga) "El yoga es un sistema integral sobre cómo vivir nuestras vidas. Él nos conduce hacia una completa nueva forma de vida. No es una religión, por tanto puede ser combinada con una religión para incrementar la riqueza de cualquier tradición" (Mischala Joy Devi, The Healing Path of Yoga). "Algunos piensan que el yoga es calisténico, compendiado en los pies arriba, la postura de loto u otra pose en forma de rosquilla. Otros piensan que es un sistema de meditación. Sin embargo hay quienes lo miran, quizás con temor, como una religión. Todos estos estereotipos son falsos". (Georg Feuerstein y Stephan Bodian, editores, Living Yoga). "De todos modos ¿qué es el yoga? No es sólo relajación, sólo respiración o sólo meditación. No es sólo cruzar las piernas, cerrar los ojos, juntar los pulgares y índices y cantar ‘Om…’ Y ciertamente no es un culto o una religión" (Larry Payne y Richard Usatine, Yoga Rx).
Todos son reconocidos maestros del yoga y sin embargo uno puede no menos que detenerse ante la incongruencia de sus negaticiones sobre las conexiones religiosas del yoga y el material que exponen en sus libros, el cual muestra claramente cómo la práctica del yoga tiende, formalmente, hacia un fin espiritual dentro del contexto de una visión universal propiamente hindú. Y si el yoga no es realmente una religión, entonces ¿cómo explicamos el hecho que tenga un papel prominente en los Vedas, el Bhagavad-Gita y los Upanishads, que son libros sagrados hindúes? De modo que esas negaciones son, en el mejor de los casos, ignorancia de parte de esos autores (lo que es insostenible a la luz del nivel de estos maestros del yoga) y en el peor de los casos, un deliberado falseamiento de lo que realmente es el yoga. Ambas explicaciones presentan problemas.
¿Por qué la práctica del yoga es un problema
para un cristiano?
En el corazón del hinduismo hay una visión monástica
-- la que sostiene que toda realidad es, en última instancia, una
sola y que ella tiene una común "esencia" divina. En otras palabras,
mi propio ser o identidad tiene en realidad la misma identidad que todos
los otros seres. Aunque las etiquetas para esta esencia varían (p.e.,
ser universal, conciencia cósmica, ser eterno, etc.), conllevan
el mismo concepto básico, a saber, que el universo es entendido
como una energía eterna, divina y espiritual, y que todas las entidades
existentes -- incluyendo los humanos -- son extensiones de ella. El yoga
es el vehículo que une al practicante (varón=yogi, mujer=yogini)
con esta energía cósmica. La tarea del yogi es, por tanto,
doble: (1) descartar la noción "errónea" de que cada persona
es un ser único distinto del resto de la creación, y (2)
"hacerse uno" con esta energía cósmica conocida también
como realidad superior.
Los cristianos profesos deberían ya estar advirtiendo que la visión mencionada es ajena -- incluso diametralmente opuesta -- a la suya propia. De modo que el contexto real que define al yoga está desviado radicalmente de la percepción cristiana de la realidad, por medio de la cual el creyente en Cristo debe reconocer ciertamente que: (a) él es, realmente, una creación única de Dios, (b) ni el hombre ni el universo creados son divinos, y (c) la finalidad de esta vida es el crecimiento en la propia relación con un Creador personal, amoroso y divino que, aunque eternamente distinto de lo que ha creado, nos convoca a entrar en Su compañía. La discrepancia entre estas dos visiones no puede ser más grande.
Pero ¿no es posible lograr los beneficios corporales del yoga
dejando de lado los aspectos religiosos?
Esta pregunta es engañosa y revela cierta ignorancia por parte
de quien la formula. Es engañosa porque presupone que puede plantearse
una dicotomía entre las posturas físicas del yoga y su espiritualidad
subyacente; revela ignorancia porque el cristiano practicante que la pregunta,
muy probablemente no ha investigado previamente al yoga. Si lo hubiese
hecho, debería haberse dado cuenta que es, en su verdadera naturaleza,
una práctica de la religión hindú.
Sugerir que uno puede obtener del yoga solo beneficios corporales sin ser afectado -- de alguna forma -- por su inherente fundamento espiritual, es errar el golpe. El yoga no trata, primordialmente, de la flexibilización del cuerpo; pero sí del uso de los medios físicos para llegar a un fin espiritual. Por lo tanto el problema de separar en él lo físico de lo espiritual es en verdad una contradicción en sus propios términos. De hecho, si uno consulta la masiva cantidad de material disponible, se hace patentemente claro que las consideraciones referidas a los beneficios físicos son secundarias. Normalmente, el yoga es presentado como algo que trata primordialmente de actualizar el potencial espiritual propio, logrando "libertad", trascendiendo el ego y cosas semejantes.
Quizás por analogía, un católico preguntaría si es posible recibir la Eucaristía y no ser participe de algo religioso. O planteémoslo de otra manera. Si un ateo toma y consume una Hostia consagrada ¿podemos sostener que no ha recibido el Cuerpo de Cristo porque no cree que sea lo que es? ¿Podríamos afirmar que simplemente ha "experimentado los mecanismos físicos" de recibirlo pero no se ha involucrado en una actividad espiritual? Técnicamente hablando, la Eucaristía tiene una realidad espiritual independiente de las creencias de quien la recibe, y yo propongo que lo mismo ocurre con el yoga. Así como la presencia real de Cristo está contenida dentro de la Hostia consagrada, independientemente de si quien la recibe cree o no, así también el yoga tiene un componente espiritual que es real, independientemente del propósito específico de quien lo practica.
"Pero, espere" -- dice Ud. -- "He estado practicando yoga desde hace un tiempo, y como resultado me he vuelto más pacífico y ha sobre mi tenido un efecto positivo de bienestar físico. Y ciertamente no me ha apartado de mi fe católica". Bien, nuevamente no puedo negar que el yoga produce efectos físicos en la gente, pero sospecho que sus efectos espirituales deben ser más sutiles y por ende más esquivos de identificar. Téngase en cuenta que los seres humanos somos espíritus encarnados, de modo que cuando nos involucramos en una actividad espiritual ella debe naturalmente producir algún tipo de resultado.
Entonces el asunto se convierte en una cuestión sobre qué tipo de impacto debe producir el yoga en los cristianos que lo practican y si sus beneficiosos efectos corporales significan o no que el practicante cristiano está espiritualmente "okay". Aumentar la elasticidad corporal o intensificar la paz mental no revelan realmente nada sobre el estado objetivo del alma de uno, de modo que el último barómetro sobre cualquier práctica espiritual desde un punto de vista católico es: este empeño ¿me está conduciendo a una más profunda relación con Cristo? Considerando el propósito expreso del yoga, es extremadamente difícil responder afirmativamente a esta pregunta.
¿Tiene la iglesia católica algo que decir formalmente
sobre el yoga?
Sí. En la Carta a los obispos de la iglesia católica
sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, de 1989 (de ahora
en adelante: “Aspectos”), la Congregación para la Doctrina de la
Fe se centra en varias prácticas espirituales orientales y en su
inclusión en la vida espiritual de los cristianos. En una nota al
pie de página en el número 2, Aspectos afirma específicamente
que "Con la expresión ‘métodos orientales’ se entienden métodos
inspirados en el Hinduismo y el Budismo, como el ‘Zen’, la ‘meditación
trascendental’ o el ‘Yoga’. De modo que claramente, el magisterio tiene
en su mente al yoga al afrontar la cuestión de los cristianos que
utilizan prácticas espirituales orientales.
No obstante que este documento no condena expresamente al yoga, recomienda repetidamente prudencia en el uso de prácticas espirituales, meditativas o místicas que estén desprovistas de un contexto claramente cristiano. Por ejemplo, el número 12 afirma: "estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo". También afirma que los aspectos corporales (como, por ejemplo, las posturas en el yoga) pueden afectar nuestra espiritualidad: "La experiencia humana demuestra que la posición y la actitud del cuerpo no dejan de tener influencia sobre el recogimiento y la disposición del espíritu. Esto constituye un dato al que han prestado atención algunos escritores espirituales del Oriente y del Occidente cristiano". (#26)
De entre todas las observaciones del documento, la más digna de atención es la tan cruda sobre que la euforia espiritual y física -- que debería resultar de la práctica del yoga -- no es siempre lo que parece ser: "Algunos ejercicios físicos producen automáticamente sensaciones de quietud o de distensión, sentimientos gratificantes y, quizá, hasta fenómenos de luz y calor similares a un bienestar espiritual. Confundirlos con auténticas consolaciones del Espíritu Santo sería un modo totalmente erróneo de concebir el camino espiritual. Atribuirles significados simbólicos típicos de la experiencia mística, cuando la actitud moral del interesado no se corresponde con ella, representaría una especie de esquizofrenia mental que puede conducir incluso a disturbios psíquicos y, en ocasiones, aberraciones morales". (#28)
En el 2003, el Consejo Pontificio de la Iglesia Católica para el Diálogo Interreligioso publicó un documento titulado Jesucristo: Portador del Agua de la Vida (de aquí en adelante: “Portador”). Aunque está centrado en el movimiento de la Nueva Era, encontramos incluido nuevamente el tema del yoga: "Entre las tradiciones que confluyen en la Nueva Era pueden contarse: las antiguas prácticas ocultas de Egipto, la cábala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc.". (#2,1)
Como en Aspectos, que lo precedió, Portador aconseja cuidado en el uso de prácticas no cristianas, pero va un escalón más arriba al poner en duda el verdadero contexto que precede a algo como el yoga: "Sería insensato, además de falso, decir que todo lo relacionado con este movimiento es bueno, o que es malo todo lo que se refiere a él. No obstante, dada la visión subyacente a la religiosidad de la Nueva Era, en términos generales es difícil reconciliarla con la doctrina y la espiritualidad cristianas". (#2)
Esta "visión subyacente" guarda un sorprendente parecido con la cosmovisión hindú y muchos de los términos y conceptos utilizados dentro del movimiento de la Nueva Era transmiten esencialmente la misma realidad que constituye el objetivo del yoga: un estado de conciencia alterado que es como un medio para una experiencia trascendente, espiritual. El problema es que ese contexto es totalmente extraño a la concepción cristiana sobre la naturaleza y propósitos de la oración, meditación y experiencia mística. Más aún, la sola noción de seres humanos uniéndose con una conciencia cósmica divina contradice lo que la iglesia afirma acerca de una verdadera experiencia mística: "Para aproximarse a ese misterio de la unión con Dios, que los Padres griegos llamaban divinización del hombre, y para comprender con precisión las modalidades en que se realiza, es preciso ante todo tener presente que el hombre es esencialmente criatura y como tal permanece para siempre, de tal forma que nunca será posible una absorción del yo humano en el Yo divino, ni siquiera en los más altos estados de gracia". (Aspectos, #14; énfasis agregado)
Para aquellos cristianos que quizás deseen usar las técnicas de meditación del yoga como una preparación o una ayuda para rezar, deberíamos estar bien atentos a la verdadera naturaleza de toda actividad espiritual: "la oración cristiana está siempre determinada por la estructura de la fe cristiana, en la que resplandece la verdad mismas de Dios y de la criatura. Por eso se configura, propiamente hablando, como un diálogo personal, íntimo y profundo, entre el hombre y Dios. La oración cristiana expresa, pues, la comunión de las criaturas redimidas con la vida íntima de las Personas trinitarias". (Aspectos, #3) Debemos ser igualmente cuidadosos sobre la diferencia fundamental entre las experiencias místicas cristiana e hindú: "Para los cristianos, la vida espiritual consiste en una relación con Dios que se va haciendo cada vez más profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina también la relación con nuestros hermanos. La espiritualidad, para la Nueva Era, significa experimentar estados de conciencia dominados por un sentido de armonía y fusión con el Todo. Así, « mística » no se refiere a un encuentro con el Dios trascendente en la plenitud del amor, sino a la experiencia provocada por un volverse sobre sí mismo, un sentimiento exultante de estar en comunión con el universo, de dejar que la propia individualidad se hunda en el gran océano del Ser". (Portador, #3.4)
¿Hay otros peligros asociados con el yoga?
Sí. Recuerde que Aspectos afirmaba que una discrepancia entre
una experiencia mística y el estado del alma de una persona podía
derivar en "disturbios psíquicos". En otras palabras, una persona
que está experimentando realmente un fenómeno místico
pero que no está profundamente fundado en Cristo se enfrentará
con algunas anomalías espirituales serias. No debería entonces
sorprendernos, el descubrir que los fenómenos psíquicos son
parte integrante de los "beneficios" del yoga. Por ejemplo, Rammurti S.
Mishra (citado anteriormente) afirma que a través del yoga una persona
puede "adquirir el poder de ver y conocer sin la ayuda de otros sentidos…",
"conocer acontecimientos pasados e incidentes futuros…", "abrir en ti el
tercer ojo, que es llamado…[el] ‘ojo divino’", experimentar auras y cuerpos
astrales que "vienen a servirlo [al yogi]" y obtener poderes de clariaudiencia
y clarividencia. Uno sólo tiene que hojear las páginas del
Antiguo Testamento para ver que tales habilidades son realmente poderes
ocultos y que están condenados por Dios en la forma más inequívoca
y enérgica. (Lev. 19:26,31; Deut. 18:9-14; 2 Reyes 17:13-15, 17-18;
2 Crón. 33:1-2,6)
De los cuatro maestros de yoga citados anteriormente, Mishra no es el único en afirmar que el yoga puede desarrollar las capacidades psíquicas de una persona o someterla a fenómenos psíquicos. Feuerstein y Bodian observan que las experiencias posibles por medio del yoga incluyen "sueños lúcidos, estados incorpóreos, clarividencia, y otras facultades psíquicas, como así también éxtasis, estados místicos y, en el ápice de todas ellas, alumbramiento".
Silva, Mira y Shyam Mehta, en Yoga: The Iyengar Way, nos dicen que "Los estados elevados de conciencia [en el yoga]…resultan en sabiduría espiritual. También brindan varios logros supranormales (siddhis), de acuerdo con el objetivo de la meditación. Algunos están dentro de la gama de las experiencias humanas, como la clarividencia y la capacidad de leer las mentes".
Dadas estas cándidas admisiones hechas por maestros de yoga, de que su práctica tiene como una consecuencia inevitable el desarrollo de las capacidades psíquicas -- en realidad, es su objetivo real – le queda al cristiano creyente un serio dilema moral y espiritual: ¿Debe desarrollar una actividad cuyo objetivo final es cultivar "poderes" que Dios expresamente condena? No debe negarse el hecho que el yoga fomenta estas capacidades y tampoco hay que ocultar el hecho que Dios nos dice que ellas son espiritualmente dañinas para sus criaturas.
Conclusión
El yoga está inextricablemente fundado en una filosofía
y en una visión que son substancialmente contrarias a la fe cristiana.
Su propósito expreso es alcanzar estados alterados de la conciencia
que conduzcan a un "alumbramiento" espiritual. Quizás el peligro
latente para los cristianos que lo practican esté bien resumido
en la honesta admisión de Feuerstein y Bodian: "En verdad, muchos
aspectos del yoga tienen un sabor hindú, como los mantras sánscritos
(sonidos sagrados) que los practicantes deben recitar en voz alta o repetir
mentalmente, o las ideas sobre la retribución moral (karma) o la
reencarnación…. Las personas de cualquier creencia religiosa o espiritual,
lo mismo que los mentalmente abiertos agnósticos, pueden practicar
el yoga con gran provecho. No obstante, ellos tienden a tener tipos de
experiencias yoguísticas que al final los llevan a considerar, si
no adoptar, las teorías ofrecidas por la tradición del yoga"
(énfasis agregado). ¡Oh! Y yo pensaba que el yoga era sólo
un ejercicio físico.
APÉNDICE VI
Les cuento rápidamente el camino que recorrí, cuesta abajo, hacia la perdida de Dios.
Siendo católica no practicante y tratando de superarme por el camino equivocado hice de todo, siempre con apariencia de bueno. Entusiasmada por mis amigas fui a una señora que tira las cartas, solo por curiosidad. Después comencé a leer libros de auto ayuda, un poco de metafísica, lecturas de la nueva era, etc...
Amante de los deportes y cansada de la rutina, empecé, también llevada por una amiga, a hacer yoga en una fraternidad muy conocida. A los pocos meses me fui de allí porque manipulaban la voluntad de las mujeres. Pase a otro grupo de yoga "más serio". Unos italianos recién llegados (rishis), con maestro y todo. Allí, aprendí otro tipo de vida austera. Leí mucho sobre budismo, taoismo, otros maestros, técnicas de yoga y nueva era en general, todo me parecía muy estimulante y nuevo.
Conocí gente distinta y todos parecían muy agradables. Durante mas de 5 años, aprendí e hice diversas meditaciones, asanas, vegetarianismo, seminarios impartidos y cobrados por el maestro, ayunos, tai-chi… todo muy interesante para el que está buscando y no conoce a Jesús. Me alejé de mi familia y del mundo.
El resultado. Un buen día me desperté levitando sobre la cama... con una criatura (espiritual), como pulpo, agarrado a mi cabeza. Con juegos de palabras había entregado mi alma. Para tratar de sacarme esa cosa que me consumía toda mi energía, hice lo que no había que hacer. Busqué entre señoras que curaban o liberaban. Todas estas personas tenían imágenes de la Virgen o iban a la iglesia, así que era difícil desconfiar. También me hicieron reiki, bioenergética, energía universal y lo que se ofrece en el mercado espiritual como "alternativo". Si había alguna mejora era sólo momentánea. Contaminación y más contaminación espiritual. Como no se ve…
Al fin, por gracia de Dios entré a la iglesia. Me llegó la salvación, primero en la Legión de María y luego al grupo de oración carismático. Sobreviví el primer año gracias a los retiros carismáticos en Padre Hurtado, Chile, mes a mes. Mi vida ha sido muy difícil desde entonces...pero siempre acompañada y consolada por Jesús y María.
Quiero compartir que vi lo que hay detrás del yoga y por quienes es utilizada. Que produce una gran confusión de valores, robo de energía y total perdida de la libertad. Que el yoga cristiano es un contrasentido. Que no se debe tener en las parroquias una práctica que utiliza la nueva era y que lleva a la soberbia y al orgullo espiritual.
Las "asanas" son ejercicios espirituales con invocaciones a otros dioses...
eso es idolatría.
No se puede poner la mente en blanco durante las meditaciones ni relajaciones
porque es peligroso.
Hay un mundo espiritual que no vemos y que la Biblia lo menciona (ef.6-12)
En fin, hace más de 5 años que estoy tratando de sanarme,
entre persecuciones, ataques mentales y espirituales. He recibido ayuda
de muchos sacerdotes y de un psiquiatra católico. Muchísima
liberación y muchísima oración personal y compartida.
Confesiones, oraciones de renuncia de todas las prácticas pasadas,
oraciones de renuncia en confesión, renuncia al demonio y todas
las prácticas anteriores, oraciones de perdón hacia mi misma
y hacia las personas que me dañaron durante tanto tiempo.
Horas ante el Santísimo, la Santa Misa y Eucaristía diaria,
grupos de oración, varios rosarios diarios.
Quiero que sepan que el diablo existe, como también espíritus
demoníacos y personas que trabajan para él. No todo
lo que brilla es oro. Jesús es el único que sana, salva y
libera. El hace todo nuevo. Doy fe.
Jesús, que es Dios, vino y por amor entregó su vida por
nosotros.
APÉNDICE VII
1. El Yoga
En el pensamiento tradicional hindú el yoga es un conjunto de técnicas de ascésis y métodos de meditación para lograr la unión con la divinidad o con lo divino; puede describirse también como un conjunto de técnicas y ejercicios de ascetismo y de dominio de sí, que comprende desde ejercicios y métodos físicos, gimnásticos, corporales, respiratorios, etc., más o menos naturales, hasta complicadas prácticas y procedimientos de concentración mental o meditación, posturas, etc.; todo esto mezclado con ideas filosófico-religiosas propias del hinduismo, con la pretensión de llegar a una mística o unión con lo divino. Hay varias formas de yoga: la clásica (expuesto por Patañjali), la budista, la jaina. En su aspecto técnico necesita una iniciación, pues no puede aprenderse en solitario, sino que hay que tener un maestro, un guru[1].
'Las técnicas del yoga consisten en suprimir los estados de conciencia, calmar las vibraciones mentales y reemplazarlas por una experiencia intuitiva, extra-racional'[2].
Para eso, el yogui tiene que pasar por ocho etapas que señalo porque son importantes para hacer un juicio moral[3]:
1. El freno de sí mismo (yama), que implica disciplina de las emociones y de las pasiones, un vivir sencillo, laborioso, honesto, morigerado, etc.
2. El freno de la mente (niyama), obtenido por medio de un régimen oportuno de lavados internos, buscando la purificación física (sin esto no podría soportar los difíciles ejercicios de los estadios siguientes).
3. Las posturas y actitudes (âsana y mudrâ) que son muy numerosas (algunas conocidas como la 'del loto', en la cual se suele figurar el Buda; la 'del árbol', en la que se sostiene con un solo pie, teniendo el otro apoyado con la planta sobre el interior del muslo; la 'del sostenerse sobre la cabeza'; etc.). Muchos creen equivocadamente que todo el yoga se reduce a esto, es decir, hacen de él un método gimnástico.
4. Los ejercicios de respiración (prânâyâma) con sus tres etapas (inspiración, respiración y parada del soplo durante un tiempo determinado.
5. El abstraer los sentidos del mundo exterior (pratyâhâra).
6. La concentración de la mente (dhâranâ) que posibilitan mantener la mente fija sobre un determinado asunto, sin posibilidad de distracción.
7. Control de la voluntad (dhyâna). Es un estadio de total alejamiento de toda sensación, de calma interior sin pensamiento alguno.
8. El éxtasis (samâdhi) o aislamiento del verdadero Yo de los ilusorios velos de las apariencias (mâyâ). Apunta al conocimiento del verdadero Yo mediante la extinción de la individualidad a través de una extraordinaria concentración del pensamiento.
Suele decirse que estas etapas van acompañadas por poderes extraordinarios y por conocimientos sobrehumanos que corresponderían al contacto del yogui con la 'Verdad'; o al menos se pueden manifestar poderes telepáticos o fenómenos similares.
2. Problemas médicos
Como se ve por lo dicho más arriba el Yoga mezcla principios de orden filosófico y religioso con elementos físicos (posturas, métodos de relajación, de concentración, etc.). ¿Es posible separar la metodología de autodominio corporal de sus principios filosóficos? En cierta medida es innegable. Suponiendo que una persona sólo usa del yoga como ejercicio físico y de meditación, ¿puede esto perjudicarlo? Según escribía Carlo Rizzo (quien fuera docente en la cátedra de Enfermedades Nerviosas y Mentales, en la Universidad de Roma en la década del sesenta) para realizar adecuadamente el método físico que el yoga enseña en sus primeros estadios es necesario ser joven y además estar exento de enfermedades cardio-respiratorias o pleuro-pulmonares, de lo contrario algunos ejercicios no podrán ser realizados con la necesaria intensidad y perseverancia, resultando dañosos para el organismo del aprendiz. Pero sobre todo hacía importantes reservas desde el punto de vista psiquiátrico respecto de los últimos estadios yógicos, por cuanto tales experimentos de autodominio podrían favorecer -en individuos jóvenes, inmaduros o constitucionalmente provistos de un sistema nervioso poco sólido- la aparición de manifestaciones psicopatológicas (del tipo histérico o psicasténico)[4].
En cuanto a aquellos que se limitan a usar del yoga lo que prescribe para la tercera o cuarta etapa, sólo hay que decir que se trata de un comportamiento superficial que no puede ser considerado propiamente yoga.
3. Problemas filosóficos y teológicos
Hay que señalar algunos recelos totalmente justificados que impone el uso del yoga por parte de un cristiano.
A) Ante todo, 'en las ideas y técnicas del yoga en sus varias escuelas y formas, junto a elementos naturales (afirmaciones o prácticas que pueden ser útiles para el domino de sí o para la oración), se encuentran elementos que difícilmente se pueden considerar válidos, ni aun naturalmente (por ejemplo, la tendencia al panteísmo, la disolución de la persona y de la actividad personal como meta ideal de la 'mística', confusas y equívocas explicaciones sobre la naturaleza humana y sus relaciones con el resto de la realidad, infravaloración de aspectos de este mundo, etc.)'[5].
Es cierto que pueden separarse los ejercicios físicos y psíquicos del yoga de las ideas de fondo del pensamiento yoga. Pero esto no es siempre fácil de hacer, y especialmente hay que tener en cuenta que la mayoría de los autores que divulgan las prácticas yogicas participan también de las ideas orientalistas que están debajo.
B) Si no es inmoral, al menos es indudablemente muy peligroso el que recurre a la técnica yoga en orden a adquirir (creyendo que lo conseguirá de este modo) algún poder mental como la telepatía o alguno de los fenómenos relacionados. Esto es jugar con fuego y exponerse a despertar alguna tendencia histérica o paranoica.
C) ¿Qué decir de uso de las técnicas yogicas como auxiliares de la oración cristiana? Me parece que el posible uso erróneo de estas técnicas (como de cualquier otra inspirada en las modas orientalizantes) queda suficientemente advertidas en la Carta de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre 'algunos aspectos de la meditación cristiana'. Este documento responde al valor que pueden tener para los cristianos formas de meditación o métodos orientales. En una nota aclara que 'Con la expresión 'métodos orientales' se entienden métodos inspirados en el Hinduismo y el Budismo, como el 'Zen', la 'meditación trascendental' o el 'Yoga'. Se trata, pues, de métodos de meditación del Extremo Oriente no cristianos que, no pocas veces hoy en día, son utilizados también por algunos cristianos en su meditación. Las orientaciones de principio y de método contenidas en el presente documento, desean ser un punto de referencia no sólo para este problema, sino también, más en general, para las diversas formas de oración practicadas en las realidades eclesiales, particularmente en las Asociaciones, Movimientos y Grupos'[6].
Al tratar sobre los modos erróneos de hacer oración dice[7]: 'Ya en los primeros siglos se insinuaron en la Iglesia modos erróneos de hacer oración, de los cuales se encuentran trazas en algunos textos del Nuevo Testamento (cfr. 1 Jn 4, 3; 1 Tm 1, 3-7 y 4, 3-4). Poco después, aparecen dos desviaciones fundamentales de las que se ocuparon los Padres de la Iglesia: la pseudognosis y el mesalianismo. De esa primitiva experiencia cristiana y de la actitud de los Padres se puede aprender mucho para afrontar la problemática contemporánea.
Contra la desviación de la pseudognosis[8], los Padres afirman que la materia ha sido creada por Dios y, como tal, no es mala. Además sostienen que la gracia, cuyo principio es siempre el Espíritu Santo, no es un bien propio del alma, sino que debe implorarse a Dios como don. Por esto, la iluminación o conocimiento superior del Espíritu -'gnosis'- no hace superflua la fe cristiana. Por último, para los Padres, el signo auténtico de un conocimiento superior, fruto de la oración, es siempre el amor cristiano.
Si la perfección de la oración cristiana no puede valorarse por la sublimidad del conocimiento gnóstico, tampoco puede serlo en relación con la experiencia de lo divino, como propone el mesalianismo. Los falsos carismáticos del siglo IV identificaban la gracia del Espíritu Santo con la experiencia psicológica de su presencia en el alma. Contra éstos los Padres insistieron en que la unión del alma orante con Dios tiene lugar en el misterio; en particular, por medio de los sacramentos de la Iglesia. Esta unión puede realizarse también a través de experiencias de aflicción e incluso de desolación. Contrariamente a la opinión de los mesalianos, éstas no son necesariamente un signo de que el Espíritu ha abandonado el alma. Como siempre han reconocido los maestros espirituales, pueden ser en cambio una participación auténtica del estado de abandono de Nuestro Señor en la Cruz, el cual permanece siempre como Modelo y Mediador de la oración.
Ambas formas de error continúan siendo una tentación para el hombre pecador. le instigan a tratar de suprimir la distancia que separa la criatura del Creador, como algo que no debería existir; a considerar el camino de Cristo sobre la tierra -por el que El nos quiere conducir al Padre- como una realidad superada; a degradar al nivel de la psicología natural -como 'conocimiento superior' o 'experiencia'- lo que debe ser considerado como pura gracia.
Distintas formas erróneas, que resurgen esporádicamente a lo largo de la historia al margen de la oración de la Iglesia, parecen hoy impresionar nuevamente a muchos cristianos, que se entregan a ellas como remedio -psicológico o espiritual- y como rápido procedimiento para encontrar a Dios[9].
Pero estas formas erróneas, donde quiera que surjan, pueden ser diagnosticadas de modo muy sencillo. La meditación cristiana busca captar, en las obras salvíficas de Dios, en Cristo -Verbo Encarnado- y en el don de su Espíritu, la profundidad divina, que allí se revela siempre a través de la dimensión humano-terrena. Por el contrario, en aquellos métodos de meditación, incluso cuando se parte de palabras y hechos de Jesús, se busca prescindir lo más posible de lo que es terreno, sensible y conceptualmente limitado, para subir o sumergirse en la esfera de lo divino, que, en cuanto tal, no es ni terrestre, si sensible, ni conceptualizable[10]. Esta tendencia, presente ya en la tardía religiosidad griega -sobre todo en el 'neoplatonismo'-, se vuelve a encontrar en la base de la inspiración religiosa de muchos pueblos, enseguida que reconocen el carácter precario de sus representaciones de lo divino y de sus tentativas de acercarse a él.
Con la actual difusión de los métodos orientales de meditación en el mundo cristiano y en las comunidades eclesiales, nos encontramos de frente a una aguda renovación del intento, no exento de riesgos y errores, de fundir la meditación cristiana con la no cristiana. las propuestas en este sentido son numerosas y más o menos radicales: algunas utilizan métodos orientales con el único fin de conseguir la preparación psicofísica para una contemplación realmente cristiana; otras van más allá y buscan originar, con diversas técnicas, experiencias espirituales análogas a las que se mencionan en los escritos de ciertos místicos católicos[11]; otras incluso no temen colocar aquel absoluto sin imágenes y conceptos, propio de la teoría budista[12], en el mismo plano de la majestad de Dios, revelada en Cristo, que se eleva por encima de la realidad finita. Para el fin, se sirven de una 'teología negativa' que supera cualquier afirmación que tenga algún contenido sobre Dios, negando que las cosas del mundo puedan ser una señal que remita a la infinitud de Dios. Por esto, proponen abandonar no sólo la meditación de las obras salvíficas que el Dios de la Antigua y Nueva Alianza ha realizado en la historia, sino también la misma idea de Dios, Uno y Trino, que es Amor, en favor de una inmersión 'en el abismo indeterminado de la divinidad'[13].
Estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo'.
De hecho algunos autores han quedado fascinados por la moda oriental
y pretendiendo usar sólo la metodología oriental han terminado
asimilando también sus principios filosóficos erróneos.
Ejemplo suficiente es el jesuita Anthony de Mello, cuya obra ha sido objeto
de una 'Notificación de la Sagrada Congregación para la Doctrina
de la Fe', fechada el 24 de junio de 1998. Este autor, dice el referido
documento 'sustituye la revelación acontecida en Cristo con una
intuición de Dios sin forma ni imágenes, hasta llegar a hablar
de Dios como de un vacío puro'. La Congregación para la doctrina
de la fe señaló que estas 'posiciones... son incompatibles
con la fe católica y pueden causar grave daño'.
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¿Qué decir a quien se considera capaz de abstraer los
mecanismos físicos de relajación y concentración de
todo el conjunto de elementos equívocos filosóficos, religiosos
y morales que están detrás del yoga auténtico, en
orden a usarlos solamente como auxiliares de su método de estudio
o de oración? Hay que decirle que la moral no puede poner más
objeciones particulares que las arriba indicadas; a estas objeciones la
prudencia añade la experiencia que demuestra que, en la práctica,
los que son capaces de no quedar atrapados en el pensamiento pseudo orientalista
son los menos de los que se aventuran en él.
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[1] Cf. J. Roger Rivière, Yoga, en Gran Enciclopedia Rialp,
t. 23, pp. 802-803.
[2] Cf. J. Roger Rivière, p. 803.
[3] Cf. Carlo Rizzo, El Yoga, en: AA.VV., Cien problemas de conciencia,
Difusión, Bs.As. 1962, pp. 305-317.
[4] Cf. Carlo Rizzo, loc. cit., pp. 313-314.
[5] Cf. J. Roger Rivière, p. 802.
[6] Introducción, nota 1.
[7] SCDF, Carta sobre algunos aspectos de la meditación cristiana,
1989, n. 8-12;
[8] La pseudognosis consideraba la materia como algo impuro, degradado,
que envolvía el alma en una ignorancia de la que debía librarse
por la oración; de esa manera, el alma se elevaba al verdadero conocimiento
superior y, por tanto, a la pureza. Ciertamente, no todos podían
conseguirlo, sino sólo los hombres verdaderamente espirituales;
para los simples creyentes bastaban la fe y la observancia de los mandamientos
de Cristo.
[9] En la Edad Media existían corrientes extremistas al margen
de la Iglesia, descritas, no sin ironía, por uno de los grandes
contemplativos cristianos, el flamenco Jan Van Ruysbroek. Distingue este
en la vida mística tres tipos de desviación (Die gheestelike
Brulocht 228, 12-230, 17; 230, 18 - 232 , 22; 232, 23 - 236, 6 ) y hace
también una crítica general referida a estas formas (236,
7 - 237, 29). Más tarde, técnicas semejantes han sido descritas
y rechazadas por Sta. Teresa de Jesús. Observa ésta agudamente
que ' el mismo cuidado que se pone en no pensar en nada despertará
la inteligencia a pensar mucho ' y que dejar de lado el misterio de Cristo
en la meditación cristiana es siempre una especie de ' traición
' (Véase: STA. TERESA DE JESUS, Vida 12, 5 y 22, 1-5).
[10] Mostrando a toda la Iglesia el ejemplo y la doctrina de Santa
Teresa de Jesús, que en su tiempo debió rechazar la tentación
de ciertos métodos que invitaban a prescindir de la Humanidad de
Cristo en favor de un vago sumergirse en el abismo de la divinidad, el
Papa Juan Pablo II decía en una homilía el 1-XI-1982 que
el grito de Teresa de Jesús en favor de una oración enteramente
centrada en Cristo ' vale también en nuestros días contra
algunas técnicas de oración que no se inspiran en el Evangelio
y que prácticamente tienden a prescindir de Cristo, en favor de
un vacía mental de dentro del cristianismo no tiene sentido. Toda
técnica de oración es válida en cuanto se inspira
en Cristo y conduce a Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida' (cfe. Jn
14, 6). Véase: Homelia Abulae habita in honorem Sanctae Teresiae,
AAA 75 (1983), 256-257.
[11] Véase, por ejemplo ' La nube de la ignorancia ', obra espiritual
de un escritor anónimo inglés del siglo XIV.
[12] El concepto ' nirvana ' viene entendido en los textos religiosos
del budismo, como un estado de quietud que consiste en la anulación
de toda realidad concreta por ser transitoria y, precisamente por eso,
decepcionante y dolorosa.
[13] El Maestro Eckhart habla de una inmersión ' en el abismo
indeterminado de la divinidad ' que es una ' tiniebla en la cual la luz
de la Trinidad nunca ha resplandecido '. Cfr. Sermo ' Ave gratia plena
', al final , (J. Quint, Deutsche Predigten und Traktate, Hanser 1955,
p. 261).