TESTIMONIOS

Queridos hermanos:
Sólo una palabras para deciros, cuanto el Señor me quiere y gracias al padre James, que me está abriendo los ojos para ver las obras del Espiritu Santo en mí. He pasado por los dos años más tristes de mi vida, tres abortos y un diagnóstico de una enfermedad crónica bastante dura. En este último año, empezaron a hacerme pruebas para ver la causa de mis abortos y me dete ctaron una enfermedad autoinmune, esta enfermedad, me estaba dañando los riñones. Una familiar que es religiosa en Portugal, me habló del padre James, mi corazón se estremeció, vi una ventana abierta a todo lo que me estaba sucediendo, creí con toda la fe que este señor me iba a ayudar, sin dudarlo, le llamé por teléfono, se puso Joao, tuvimos dificultad con el idioma, y al final terminé hablando con el padre James, le conté mis problemas y él me dijo que rezaría por mi, que fuera habitualmente a misa, confesara y tomara la comunión; también me dio su dirección de Internet y detalladamente le volví a escribir todo lo que me ocurría. En seguida me respondió y me animó a ir al retiro en Fátima.

Justo unas semanas después de hablar con el padre James, mis análisis estaban bien, pero yo en principio, no pensé que había sido por la oración, creí que era fruto de un tratamiento medicinal. Dejé toda la medicación y justo ahora casi dos meses después, vuelvo a repetirlos y siguen estando bien. Los médicos están sorprendidos.

En el retiro en Fátima, tuve la suerte de ver al padre James, gracias a Gabi. Él me recibió en uno de los descansos, y me puso las manos en la cabeza, sentí una fuerza sobre mí, al mismo tiempo que pensaba: “Dios está vivo y cura”. El retiro me dio mucha fuerza, pues yo no pedía por una sanación, cambié por completo mi oración, pensé que lo primero que tenía que pedirle a Dios era que me enviara el Espíritu Santo, necesitaba vivir en Cristo y para Cristo, y lo demás me será dado. De igual forma pedía con todas mis fuerzas, que el Señor nos bendijese a mi marido y a mi con hijos, y se lo sigo pidiendo; pues bien, el padre James, después de adorar al Santísimo, en la oración de sanación, no dijo mi nombre, ni dijo que me iba a curar, pero si dijo que una pareja que no había podido tener hijos, iba a tener tres. Yo sentí que me estaba hablando a mí, estoy segura. De momento no me he quedado embarazada, pero sé que el padre James está rezando por nosotros.

Por lo demás, tengo sed de Dios, creo que tiene preparada una bonita historia para mí, porque todo este sufrimiento es para que yo me encuentre con Él, acudo a misa muy a menudo, comulgo siempre que voy, y rezo más que nunca, pero aún así creo que el Señor me pide más, tengo que seguir descubriendo el amor de Dios.
Espero que este testimonio os sirva para encontraros con Dios y realmente creáis que el Señor está vivo, y se está sirviendo del padre James en la Tierra.

Gracias padre James.
Guadalupe

Encarna
Queridos hermanos: Quiero compartir con vosotros esta gran experiencia de conversión y de plenitud en el Señor. Sentir que sólo Dios es capaz de ser el Autor de una historia tan grandiosa e increíble, como es la historia entre el Creador en su Trinidad, y su criatura, el hombre.
No sé por dónde empezar, y no quiero extenderme mucho. Os diré, lo primero, que no podía soportar a la Iglesia, ni a los "curas" ni nada de cualquier cosa relacionada con ellos.
Todo esto quedó en el País Vasco hace 28 años. Yo iba normalmente a la iglesia.
Recibí esa enseñanza de mis padres, y yo también la transmití a mis hijos cuando eran pequeños. Pero poco a poco empecé a oír cada vez menos la voz de Jesús, sobre todo en la iglesia. Su Evangelio y su Palabra eran substituidos por problemas sociales, situación política, los conflictos entre obreros y patronos, los de Madrid, los nacionalismos, familias enfrentadas, gente de Iglesia involucrándose con terroristas (en mi misma familia), los obispos tomando posiciones extrañas a la ley de Cristo ... y un buen día me dije: Aquí no entro yo, nunca más. Ellos lo guisan, ellos lo coman.
Me encontré, entonces, un grupo de yoga y desde allí me enrolé a un gurú oriental que me enseñó cuatro técnicas de meditación, y en ellas me tiraba yo horas buscando mi "mí mismo".
Yo estaba muy bien; nadie (el maligno) me molestaba, recorrí parte del mundo para ir a los "eventos" y poder escuchar a ese "maestro".
Me atiborré de libros de la Nueva y ultimísima Era, y nunca más, nunca más, mi conciencia adormecida hubiera movido un solo dedo para buscar más nada para mi espíritu. ¡Es tan insensible el morir de un alma ...!
Mi familia, mientras, rezaba y ayunaba por mí y, aunque a veces hablábamos y discutíamos, no les daba opción a más.
Mis padres murieron, mis hijos se casaron, y seguí en esa nebulosa placentera.
Nunca recé con mis hijos (mi gran pesar). Estoy convencida, ahora, que el Señor tomó las riendas de sus vidas, pues fueron bien conducidos.
Conocí al P. James Manjackal hace tres años en Santander. Nacido en la India, en Kerala, sacerdote misionero de la Orden de San Francisco de Sales.
Vivo ahora en una ciudad del interior de España y mi hermana, me invitó a ir con ella a la costa, a Santander y pasar en el mar unos días. ¡Era un plan maravilloso!. Ella iba a un retiro con un grupo de gente muy especial, y mientras ella estuviese en sus rezos, yo pensaba irme a la playa sin perder ni un día. Así que preparé mi ropita playera y le dije: -Busca un buen hotel y pasaremos unos días geniales, tú rezando y yo tomando el sol y descansando, luego nos reuniremos a comer. -No te preocupes, me dijo, buscaré un hotel de cinco estrellas. Y yo me despreocupé.
Llegamos a Santander y nos alojamos en un colegio de monjas.
-Es que no había ni una plaza de hotel en esta época, me dijo mi hermana. Bien.
El colegio estaba bien, había que compartir la habitación con ella y otra persona.
Bien.
Al día siguiente yo seguía pensando en mi plan. Estaba el cielo un poco nublado, y durante el desayuno me invitaron a la apertura de aquel encuentro: -total, se acabará pronto, sólo serán las presentaciones. Bien.
Llegamos al colegio (a otro) y veo allí a un sacerdote indio. Me chocó la casualidad de que fuera también indio, como mi "maestro". Éste era más alto, con una venerable barba plateada y con un hábito blanco hasta los pies. Yo no había oído hablar de él, y tampoco tenía interés en conocerle.
Entramos en una gran sala y yo me senté al lado de la puerta, para salir pronto. Todo el mundo empezó a cantar y batir palmas, a orar y a alabar al Señor, a mí me parecía que era a voz en grito, pues estaba acostumbrada a meditar en silencio al menos una hora al día,  y en las reuniones que teníamos por el mundo no se oía ni una mosca. Así que esto era bastante extraño para mí.
Conocí al P. James por la misericordia de mi Creador y Señor, y, por medio de este santo misionero, yo recibí tal shock que aún hoy me estremece recordarlo.
Al poco de empezar a hablar, se dirigió a Dios y empezó a decir: -Señor, perdónanos a los sacerdotes, por cerrar la puerta de Tu Iglesia y de tu gracia a tantos fieles, porque acaso sus manos son también indignas, como eran las mías, y tocaba Tu Cuerpo todos los días. E hizo aquí una confesión personal, que a mí me pareció tremenda; y a continuación se tiró al suelo cuan largo era, con su hábito blanco, y allí estuvo 5? .. 10? .. 15? .. minutos ... me parecieron una pura eternidad.
Algo se movió entonces en mi corazón con violencia, con fuerza. Una hecatombe de ideas en mi interior. No quería hablar con nadie.
Me dirigí a mi Padre y Señor, y le dije: -Dios mío, no volveré a juzgar a nadie, y si Tú eres capaz de perdonarlos y cambiarlos así, yo no tengo más que decir.
A la salida de aquella sala había un sacerdote, un santo sacerdote, y le dije:
- ¿Puede usted confesarme mañana, que hace veintiocho años que no me confieso?
Cuando veo por la calle a algún sacerdote, con lágrimas, le pido perdón a al Señor, le bendigo y le doy gracias por el regalo de esas almas.
Han pasado tres años, intentando sumergirme en el verdadero Conocimiento, en la Verdadera Historia de Amor y Redención de nuestro Dios y Creador. El único Maestro, la única Puerta. Los que saltan la cerca de su redil, se apropian de su doctrina, cogen de ella lo que les conviene, engañan con la Verdad. Son ladrones, salteadores, lobos con piel de oveja (Juan 10 y 11).

La experiencia de este segundo encuentro en Palencia con el P. James Manjackal ha sido un regalo del Señor para mí.
Hemos recibido mucha Gracia en este retiro de Conversión y Sanación.
¡Qué bienvenida cálida y de altura la del Señor Obispo de Palencia, Monseñor Munilla!, que tuvo tiempo, en horas tan tempranas de la mañana, para orar con todos nosotros y ofrecer luego aquella Eucaristía con el P. James y tantos y preciosos sacerdotes. ¡Inolvidable! ¡ ¡Gloria al Señor!!
Esperemos que el año que viene, si Dios quiere, con la ayuda de la Santísima Virgen, el Corazón de Jesús y San Miguel, que tanto me ha ayudado en este proceso de conversión, acepte el P. James Manjackal venir, y nos hable del Señor y nos reparta su Divina Gracia, de la que siempre estamos tan necesitados. Porque sólo la Misericordia del Señor nos puede rescatar, suplicándole con la fuerza de la oración por nuestros hermanos. Como a mí me rescató tan limpiamente.
¡No dormiros! ¡Despertad! Estad atentos a la invitación del Señor cuando pasa, tan físicamente por nuestra vida, por medio de almas tan carismáticas como el P. Manjackal.
En la última Eucaristía que él celebró, en este encuentro de Palencia, nos dio la bendición del Señor al finalizar la Santa Misa. Con sus manos abiertas y extendidas. Aunque viviera mil años, jamás olvidaré sus manos luminosas, preciosas, con el Don que le ha concedido el Señor brillando, brillando en ellas para todos nosotros.
Con mucho amor y mucho agradecimiento al P. James y también a Gaby (traductora simultánea del retiro) por su dedicación, su paciencia y su dulzura.

Encarnita Salvador
Palencia 26 de Mayo de 2007

“El momento” de mi vida "  -    María Pardo Rojo

   Ponerle palabras a lo que sentí el 24 de agosto de 2003 me resulta bastante difícil, pero lo voy a intentar.
    Yo era de ese tipo de “cristianos” que decía de todo para justificarme, vamos, que con creer que Dios existía ya lo tenía todo hecho. No creía necesario creer en la Iglesia, las personas que consagraban su vida no tenían ningún tipo de sentido para mí, las respetaba, pero no entendía esa “locura” de vida ... en fin, que Dios era algo inalcanzable, relativo, alguien de quien sólo me acordaba para pedir en vez de para darle gracias, alguien que juzgaría mis actos ... vamos, que tenía que existir, pero porque tiene que haber de todo.
    El año 2003 fue un año de esos para olvidar, mis miedos e inseguridades se multiplicaban por mil, todo era dificultad, problemas, ansiedad ... entré en una rutina en la que no sabes por dónde tirar, no sabes cuál es tu sitio, te planteas todo tipo de cosas para tu vida, momentos tan difíciles que no los compartes con nadie y te los guardas para ti solo. Mi madre, como todas las madres, era la única que notaba que algo estaba pasando.
    Un día (como muchos otros), me llevaron el número correspondiente de la revista Sal y Luz. Otras veces, igual que me la daban la apartaba para mi madre, pero ese día la abrí justamente donde estaba el testimonio de una chica que tenía las mismas dudas que yo sobre Dios y que había tenido una experiencia que le había hecho cambiar. Hablaba de un tal Padre James y de un retiro de sanación y conversión y de que ese hombre trasmitía algo especial. Me interesé por ver cuándo (aquel maravilloso hombre del que a más gente oí hablar tan bien) volvía a dar algún retiro.
    Ese retiro comenzó un jueves 21 de agosto (si no me confundo). Dudé mucho en ir porque la verdad, nunca me he sentido muy a gusto en estos sitios, pero al final, allí me encontré sin saber ni cómo ni por qué rodeada de decenas de personas que trasmitían algo especial, algo las unía, no sé muy bien lo que era, pero se respiraba algo diferente. Yo miraba a mi alrededor y la verdad que pocas veces me he sentido tan rara, sentía que aquello no era para mí, pero que  si conseguía oír a alguien alguna palabra o experiencia que a mí me hacía entender o encontrar la tranquilidad y esperanza que yo necesitaba, pues ya me daba por contenta y hubiera merecido la pena ir.
    Busqué un sitio por la parte de atrás, me senté y sólo recuerdo que pensé: “Mira, Dios, yo no sé qué pinto aquí, no sé si existes o no, ni siquiera sé cómo poder orar ni qué decirte, solamente aquí estoy.” Para mi asombro uno de los sacerdotes que oficiaban la celebración dijo en voz alta: “Siento que hay una persona que no sabe cómo empezar a orar ...” Yo pensé: “Casualidad, con tantos que somos aquí ...”
    A medida que avanzaba la oración estuve a punto de irme en dos ocasiones, pero al final, ya que había ido, creí que lo mejor era quedarme hasta el final.
    Alguien comentó que al día siguiente era el día de confesiones. ¡¡Por supuesto que a eso no iría!! Era una de esas cosas que no entendía. ¡Vamos, contarle a alguien lo que había hecho durante mi vida! ... ¡Ni de loca! ¡Y encima para que Dios me perdonara ...! No lo creía necesario y tampoco le encontraba mucho sentido. Desde mi comunión no me había confesado y no lo veía como necesario. Salí de allí bastante confundida, había sido una tarde rarísima; me subí rápido al coche para no encontrarme con nadie (no me apetecía mucho hablar).
    Empecé a encontrarme fatal por dentro. Sin saber ni cómo ni por qué empecé a llorar. Llegué a casa y cuando mi madre me vio así, me preguntó qué era lo que pasaba. “No sé”, le dije, “pero mañana es día de confesiones en el retiro y tengo la necesidad de confesarme.” Mi madre en ese momento creo que alucinó al oírme, pero me animó a hacerlo.
    Cuando al día siguiente llegué a ese colegio, me encontré con muchísimos curas confesando incluso en el patio. Yo nunca había visto eso y me llamó mucho la atención. Busqué un ratito que me encontrara más tranquila, porque llevaba toda la tarde llorando sin saber por qué, y no era plan ... El caso es que no podía parar, no sé por qué me encontraba así, si total, no tenía tanta importancia para mí lo que iba a hacer.
    Me llegó el turno. Me salté todo tipo de rituales de confesión y empecé a contarle a aquel sacerdote todo. Seguí llorando incluso después de terminar, empecé a sentirme pequeña, egoísta, miserable, con muchísimos defectos por corregir ... No me sentía ni capaz de levantar la mirada a aquello que representaba la cruz de Jesucristo.
    Me senté y poco a poco empecé a tranquilizarme, como si de repente me quitaran una piedra de 100 kilos de encima. Sentía paz, algo que no había sentido en mi vida, sentía que alguien me ayudaba a llevar el peso de mis actos, que compartía mis cargas y así a mí me ayudaba a que me fueran menos pesadas. Empecé a llorar (otra vez), pero esta vez de emoción.
    Salí de allí  y sólo sabía pedirle a Dios que  no me dejara sola. Se lo repetí una y mil veces, sólo sabía decirle eso, que no me dejara sola, que yo no podía más, que todo lo que estaba sintiendo era muy raro y que no entendía nada.
    El domingo 24, el último día del retiro, el padre James colocó 12 sillas para que la gente se sentara y él pudiese pedir por cada persona. La gente empezó a hacer filas detrás de cada una de esas sillas y yo me puse a esperar mi turno. Cuando me senté y el padre James oraba por mí, sentí que alguien ponía las manos sobre mis hombros y me tocaba con una dulzura especial. Yo pensé que era la persona que estaba detrás de mí en la fila esperando su turno.
     Me levanté y me fui a mi sitio. Vino hacia mí la chica que me tocó de esa manera tan especial. Y me dijo que ella estaba en su sitio sentada y que sintió que el Señor le decía que fuera a mí y me dijera que  NO ESTABA SOLA, QUE NUNCA LO HABÍA ESTADO Y QUE ÉL SIEMPRE HABÍA ESTADO CONMIGO. Que se levantó y empezó a apartar a toda la gente que había en mi fila para conseguir llegar a mí. Volví a llorar, y la chica no entendía muy bien por qué. Le conté que eso que ella me había dicho que había sentido, yo llevaba cuatro días pidiéndoselo al Señor ... Fue impresionante, ese momento, de repente entendí. Se abrió algo nuevo ante mí. A partir de ahí mi vida ha cambiado tanto que ni yo misma me reconozco muchas veces.
    Doy gracias a Dios por esa chica, por la gente que me ha puesto en el camino para conocerle mejor, doy gracias por aquel domingo, por aquel retiro y por el padre James y pido para que todos tengan su 24 de agosto particular.
    Jamás pensé que lo que yo creía algo inalcanzable iría a estar tan presente hoy en mi vida. Aquello sin más ni menos le dio un sentido a todo. Ahora simplemente disfruto de este regalo y comparto lo que para mí ha sido el “momento” de mi vida.
 

Paquita

Madrid, 29 de Septiembre de 2004

Querido Padre James:

Debido a un trauma emocional que pasé durante mi infancia, sufría de ansiedad crónica y de depresiones frecuentes. Por ese motivo los médicos me recetaban ansiolíticos. Uno de los médicos que me visitó intentó retirarme los medicamentos, pero después de pasarlo mal no pudo ser, así que me pasé 32 años con los medicamentos y con una dependencia de ellos total.
Cuando conocí al Señor, comprendí que tenía esa esclavitud y que al Señor no le gustaba las esclavitudes, que nos quiere libre de ellas. Así que, cuando conocí al Padre James en el primer retiro que impartió en Madrid, esa idea de dejar los medicamentos me pasaba por mi mente.

En Agosto de 2003, vinieron el Padre James y Gabi a celebrar un Retiro en Torrecilla de los Angeles, en la comarca de las Hurdes (Cáceres).  Y yo me dije a mí misma: “esta es la mía, en cuanto el Padre ore al Señor por liberación de esclavitudes le tomo la Palabra al Señor y dejo la medicación”. Así fue, el jueves 28 de Agosto, por la tarde se puso a orar el Padre, yo más por liberación de esclavitudes; y yo tomé la decisión de esa noche no tomar ningún ansiolítico para dormir porque, ya para dormir lo necesitaba si no, no dormía. En mi corazón me repetía, tengo que tomar la decisión con fé heroíca y con esperanza segura, me repetía una y otra vez estas Palabras de la Santísima Virgen María, y así fue como lo hice.  El jueves, primer día de Retiro no tomé la medicación y me acosté sin ella, esa noche no dormí, en toda la noche, yo sabía que no existía médico que pudiera quitar una adicción tan grande que la llevaba arrastrando 32 años. Pero algo dentro de mí me ponía el convencimiento de que nada me iba a pasar, de que estaba en manos del mejor médico del cielo y de la tierra.

El viernes amanecí con dolores en todas las articulaciones y sobre todo en los tobillos que me impedía estar de pie, así que le dije a mi marido: “vete tu al Retiro que yo no puedo ir, que alguien te ayude a organizar la asamblea”. Pero a las  09:00, alguien llamó al timbre de casa y me dije a mí misma: “Y si es alguien que viene al Retiro y se lo pierde por mi culpa,  me levanto como sea y sorprendentemente pude andar, así que me fui yo también al Retiro. Y así es que llevo un año sin tomar pastillas para la ansiedad, ni para dormir. Todo pasó gracias a Dios.
Espero que este testimonio os ayude a saber que el Señor está vivo y que vive en medio de nuestros hogares y en medio de nuestras vidas, y que es Todopoderoso e Infinitamente Bueno.

Alabado sea el Señor y bendiciones para el Padre James y para Gabi.
Durante la primera semana que el Señor me liberó de las pastillas, el Señor me hizo vivir varias experiencias con Él. Pues yo creo que me tenía hospitalizada en su UVI particular. Fue algo inolvidable, un día me mostró donde se alojaban en el organismo los restos de las pastillas que yo había tomado, y como Él personalmente, uno a uno estaba limpiando esos depósitos raspándolos concretamente.
 

Marta y Rosario

Me llamo Marta y tengo 17 años. Desde hace 3 años y pico sufría bulimia y anorexia, con un gran cuadro depresivo y una ansiedad imparable. Mi enfermedad crecía sin límites, hasta el punto de no querer vivir, ya no sabía lo que era ser feliz desde hacía mucho tiempo y mi ilusión por vivir no existía. Mi familia me apoyó y ayudo en todo momento; gracias a mi enfermedad la fe de mi madre aumentaba por días; pero también debo decir que la mía era nula…incluso estaba enfadada con Dios. Rezar para mí era algo que no ocupaba ni un minuto de mi vida. Pero mi madre, Rosario, sin ya saber que hacer, me ofreció ir a un retiro del padre James; ella tenía casi seguro que iba a negarme porque repetidas veces había rechazado oportunidades como estas. Incluso rechacé ir a un retiro anterior del padre James…..Pero mi madre nunca desistió y al ofrecérmelo por segunda vez acepté …ya que no tenía nada que perder, así que me fui a Gibraltar.
Allí experimenté la verdad, encontré la felicidad absoluta, una felicidad despegada de lo material…¡El Espíritu Santo mediante el padre James me sanó!
Tanto alma, como cuerpo…Dios me dio un nuevo corazón lleno de ilusiones y ganas de vivir. NACÍ DE NUEVO…Pero eso si, mi vida desde el 13 de marzo está en sus manos. Ahora le doy gracias a Dios tanto por mi enfermedad, como por mi sanación… Yo al principio con el ojo de la fe ví que estaba curada y ahora estoy curada. Mi vida ha cambiado y todos los días agradezco a Dios lo que ha hecho por mi…darme otra oportunidad, perdonarme todo, borrar mi pasado…Porque yo físicamente estaba enferma, pero donde realmente abundaba mi enfermedad era en mi alma.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ÉL ME CURO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡BENDITO SEA EL SEÑOR!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Marta
Madrid
María Vallejo-Nágera
Cuando yo tenía 20 años era una joven muy normal, alegre, y abierta. Tenía muchos amigos y me gustaba disfrutar a tope de mi juventud. Mi vida era bastante correcta, pues era buena estudiante y los días transcurrían entre el estudio, planes familiares y con amigos. Esto último me llevó a salir bastante por las noches con ellos. No hacía nada malo, pero fue por estas salidas nocturnas lo que me llevó a forzar mis cuerdas vocales hasta un extremo que las acabaron dañando.
Como se sabe, en estos lugares, o pubs, suele sonar música y a veces bastante alta. Soy charlatana y esto provocaba que forzara las cuerdas vocales. Soy extremadamente tímida, y aprendí desde niña, a luchar contra mi timidez a basa de intentar dar conversación amena a los amigos.
Una mañana me levanté sin voz. Pensé que se trababa de una ronquera normal, pero desgraciadamente no se curaba con el paso del tiempo.
Mi padre me llevó a uno de los mejores especialistas que hay en Madrid, en mi ciudad, (España), quien me diagnosticó unos quistes grandes, provocados por el mal uso de las cuerdas vocales.
La solución más inmediata era la operación, pero pensó que si las dejaba reposar durante un mes entero, tal vez desaparecerían los quistes. Tuve pues, que quedarme un mes entero callada, comunicándome con los demás con una pizarrita que tenía que llevar a todos lados.
Tras el mes, se descubrió que me había curado. El doctor me dijo que sospechaba que el problema era psicológico, de una timidez enfermiza, que me empujaba a hablar con mucha rapidez y en tonos inadecuados. Me aseguró que si seguía hablando mal, sin controlar el tono de la respiración y de la utilización de las cuerdas vocales, los quistes reaparecerían.
Aunque intenté cuidarme, efectivamente, al mes, mis cuerdas estaban llenas de quistes otra vez.
Así pasaron bastantes años, con afonías terribles, y mucha inflamación en la garganta. Muchas veces me quedaba totalmente afónica, lo que me empezó a agravar la timidez, sobretodo cuando tenía que dar conferencias sobre mis novelas, (soy pedagoga y escritora).
Durante los últimos 20 años de mi vida, este pequeño problema, se ha convertido en una pesadilla. Mi garganta siempre está enferma, dolida. Sufro de constantes faringitis, ronquera permanente provocada por una inflamación crónica en las cuerdas. Mi voz está quebrada.
En el terreno laboral, esta inconveniencia me ha producido muchísimo estrés que me deja alicaída y agotada. Esto ocurre porque tal vez una universidad me ha llamado con meses de antelación para dar una conferencia sobre una de mis novelas a los estudiantes, y justo el día acordado, amanezco totalmente afónica. Mi sentimiento de defraudarles me invade y lo paso muy mal.
Hace un año, desesperada tras muchos meses de dolores muy fuertes en la garganta y afonía constante, acudí de nuevo al médico. Este doctor era uno diferente al de hace 20 años, pero de mucho prestigio también.
Le conté toda mi historia clínica y me hizo un estudio profundo de mi garganta. Esto es algo desagradable, ya que hoy en día se introduce por la nariz un pequeño cable que lleva incluida una cámara que baja desde dentro de la nariz por la garganta hasta el esófago, y puede fotografiar, radiar, etc… toda esa parte del cuerpo.
No produce dolor, tan sólo una gran angustia y muchas arcadas, nauseas, ya que parece que te vas a ahogar. Hay pacientes que lo soportan mejor con métodos respiratorios adecuados, pero yo no puedo controlar las arcadas ni los espasmos, pues noto con gran sensibilidad, cómo me raspa la garganta por dentro. Esto hizo que el doctor tuviera que estar más tiempo de lo normal observando mi garganta, ya que con los espasmos, no le dejaba ver bien los quistes.
Al final me tuvo que anestesiar la garganta y sólo así descubrió que tenía 2 quistes grandes y claros.
Su diagnóstico fue claro: había que operar de una vez para extirparlos, y además sólo se puede hacer con anestesia general, aunque la operación es muy sencilla y de poca importancia.
Esto a mí me angustió mucho, ya que tan sólo 5 años antes me habían operado 2 veces en el mismo mes, del útero y sufrí muchísimo tanto en las operaciones como en el proceso de rehabilitación.
Quedé con el médico para 4 días más tarde, regresar y organizar fecha de operación, hospital, etc…
Un par de días más tarde, una amiga íntima que conoce bien el Movimiento de la Renovación Carismática Católica, me comentó que un sacerdote iba a celebrar un servicio de sanación durante un retiro espiritual. Este sacerdote NO era el padre James.
Por entonces yo no tenía ni idea de que era la Renovación Carismática e ignoraba totalmente lo que era una misa de sanación. Pero me interesó, (soy una mujer muy creyente y acudo a misa a diario), y me dejé llevar.
Durante las oraciones que se hicieron durante la celebración de la misa, yo tuve una visión interior en la que Jesús me acariciaba la garganta. Por supuesto, yo había orado con mucha fe al Señor para que me sanara la garganta y creo profundamente en la presencia viva del Señor en la Eucaristía. El retiro fue hermosísimo y se centró básicamente en explicarnos la enorme importancia de visitar al Santísimo Sacramento Expuesto, haciéndonos entender que ese Jesús expuesto en un trozo de pan, es exactamente el mismo que iba por Galilea curando a los enfermos, predicando, etc… Fue quizá la primera vez que medité con mucha profundidad sobre esto y realmente creí en su presencia ante mi.
Pensé que me había vuelto loca y abrí los ojos. Ahí no estaba Jesús, sino mi amiga y todas las personas que habían acudido al retiro. Los volví a cerrar y ahí veía, interiormente a Jesús otra vez tocándome con dos dedos mi garganta.
No le di ninguna importancia al hecho. Pensé que mi imaginación me estaba jugando una mala pasada y lo olvidé todo.
Cuando acabó el retiro, volví a mi rutina, mi trabajo y mi vida. Sin embargo, no se me olvidaba que el doctor me había dicho que regresara por su consulta para organizar la operación.
Yo seguía aterrada. No me apetecía nada en absoluto operarme y retrasé un par de días más mi visita al médico, pero tan sólo un par de días, pues la garganta me dolía mucho y la afonía era muy fuerte. Sabía que me tendría que operar una semana más tarde.
El doctor me volvió a mirar la garganta con el mismo proceso, con el cable que lleva una pequeña cámara. Su estupor fue enorme cuando, atónito, descubrió que los quistes habían desaparecido por completo. No estaban por ningún lado, quedando, eso sí, una rojez fuerte en el lugar en donde habían estado.
El no comprendía nada, no podía entender cómo habían desaparecido de esa manera en tan sólo 3 días, habiendo yo hablado además durante todo ese tiempo.
Por supuesto yo sí entendí, pero no me atreví a decir nada al respecto. Estaba muy feliz y simplemente no me atreví a contarlo.
El doctor me dijo que debía de ponerme de inmediato a acudir a cases de foniatría, pues el problema podría volver si seguía utilizando mal las cuerdas vocales.
Durante 2 meses así lo hice, no obteniendo resultados satisfactorios. Mi manera de hablar, por lo visto, es muy difícil de corregir, pues es también mi modo de respirar lo que hay que variar.
Por falta absoluta de tiempo, dejé de acudir a estas clases, y por qué no admitirlo, simplemente noté que no mejoraba nada.
Pasaron los meses, y como el doctor me había predicho, al poco tiempo la ronquera había regresado, pero esta vez mucho más aguda y dolorosa que nunca.
La afonía era ya una constante, el dolor al tragar era fuerte y había temporadas en las que incluso me costaba dormir por la noche.
Los anti-inflamatorios comenzaron a ser bastante asiduos en mi mesilla de noche, y mi angustia creció. Simplemente, me había vuelto a enfermar las cuerdas por mala utilización de las mismas, y éstas se habían llenado de quistes otra vez.
Pasó casi todo un año entero en el que cada vez iba a peor. No regresé al médico, pues éste ya me había dicho que debía operarme de una vez. Mi desesperación era enorme.
Fue entonces, y por casualidad, que un conocido mío me habló del retiro del Padre James Manjackal. Yo no había oído hablar de él en mi vida, no sabía quien era, ni había oído hablar de su fuerte don de orar para sanar física y espiritualmente. Sin embargo, algo dentro de mí me dijo que aquel retiro sólo me traería bendiciones, así que decidí acudir. No acudí para ser sanada, (me había rendido frente a mi mal de las cuerdas vocales), sino para aprender de las enseñanzas del padre James.
Sobra decir que todo lo que viví durante ese retiro fue una auténtica maravilla, un placer espiritual fuerte y profundo que me dejó llena de paz y de alegría. Las enseñanzas que plasmó en mi corazón el padre James Manjackal no las podré olvidar nunca. Fue hermoso y muy poderoso estar con él.
El segundo día durante el retiro el padre preguntó si alguien quería recibir bendiciones y oraciones para la sanación física. Yo al principio no deseé acercarme, (¡había tanta gente sufriendo enfermedades graves que me dio mucho reparo presentar al padre mi estúpida enfermedad!), pero mis amigos me animaron.
El padre James me recibió con mucho cariño y yo le expliqué, muy brevemente mi problema. Entonces él puso sus manos sobre mi garganta y comenzó a orar con todo su corazón. Yo cerré mis ojos y me entregué totalmente a la voluntad del Señor. Nada deseaba más en el mundo que ser sanada de mi voz de una vez por todas. Deseaba poder cantar en alabanzas como todos los presentes, yo no podía orar con ellos, el dolor de mi garganta era muy fuerte durante el retiro, y me desesperaba porque las canciones eran bellísimas.
También me desesperaba sospechando que, tras el retiro y como el dolor era tan agudo al tragar, iba a tener que pasar con seguridad, unos cuantos días en silencio. Esto ya era una rutina en mi vida.
De pronto el padre me dijo que me estaba sanando, que él notaba cómo el Señor me estaba enviando su luz, su fuerza y su poder sanador a toda la parte de mi garganta afectada: lengua, garganta, faringe, cuerdas vocales.
Yo no noté nada especial, ni siquiera calor. Simplemente nada.
Luego me retiré para dejar al padre que orase por todos los demás que estaban esperando tras de mí.
Cuando regresé a mi asiento estaba algo confusa. El padre James me había dicho que el Señor me había sanado, pero el dolor y la espantosa ronquera seguía ahí. También el dolor al tragar saliva era muy agudo.
No quise prestar más atención a este hecho. Por un lado deseaba con toda el alma creer en la afirmación del padre James. Por otro, estaba muy nerviosa, pues una sospecha se cernía sobre mí, que me empujaba  a creer que el padre James estaba equivocado, o que mentía, (qué él me perdone), y esto me turbaba mucho, pues no deseaba pensar así de él, ya que el retiro me estaba gustando muchísimo e intuía que el padre era un hombre de una profundidad en Dios como pocas había visto en mi vida.
Así acabó el retiro dos días más tarde y yo regresé a Madrid con un dolor terrible de garganta, sin haber podido cantar, alabar ni nada.
Cuando llegué a casa, la faringitis era ya muy fuerte. Durante 3 noches no pude apenas dormir, me dolía terriblemente la garganta al tragar, no podía hablar apenas pues la voz iba y venía a su antojo.
Una mañana me levanté llorando muy angustiada y decidí llamar al médico, quien me regañó mucho, pues estaba esperando verme desde hacía meses. Le supliqué que me hiciera un hueco en su agenda esa misma mañana, (es un médico muy bueno y conocido que atiende a muchos pacientes diariamente), pero al verme tan angustiada, me hizo el favor de “colarme” entre los pacientes de las primeras horas.
Me fui con un familiar que me ayudó en el mal trago de hacerme todas las pruebas otra vez. Me introdujeron por la nariz de nuevo el cable con la cámara que luego bajó por mi garganta, lo que me produjo fuertes arcadas y muchas náuseas.
A todo esto, el doctor estaba totalmente seguro de que los quistes estaban bien arraigados ya que mi afonía era atroz.
El estupor fue enorme al descubrir que, de nuevo, los quistes HABIAN DESAPARECIDO, dejando en su lugar un fuerte enrojecimiento que NI SIQUIERA ERA INFLAMACIÓN.
Según el médico esto no tenía explicación lógica. Unos quistes no se van solos en una garganta que habla fatal, que fuerza la voz y que utiliza las cuerdas mal. “No sé cómo tu te curas así”, me dijo. “Realmente no entiendo nada. La prueba de que había quistes ESTA GRABADA EN EL ORDENADOR.” Efectivamente, ahí estaban las placas anteriores que mostraban los quistes.
Yo volví a sonreír y no le dije nada. Mi corazón estaba muy feliz por un lado pero muy triste por otro.
Por un lado, el Señor me había sanada de nuevo, pero por otro, yo había dudado profundamente de El, del padre James y de mi propia fe. Me sentía muy avergonzada conmigo misma.
El doctor se quedó echo un verdadero lío y me dijo que no podía hacer absolutamente nada porque nada había que curar, y me mandó para casa rogándome, de nuevo, que fuera a clases de foniatría para no volver a llenarme de quistes nunca más.
Una vez en el taxi de vuelta a casa, en silencio, comencé  a rezar con todo el alma y luego acudí a misa a dar gracias al Señor.
Durante las oraciones, El me dio un entendimiento muy claro de lo que había ocurrido: El me había sanado de nuevo gracias a la intercesión y oraciones del padre James, pero “me había obligado” a acudir al médico a través de un fuerte dolor, pues El quería que yo me cerciorase de que estaba totalmente sanada de los quistes CON UNA OPINION MEDICA SEGURA.
Esto me quitaría las dudas horribles que había dejado entrar en mi cabeza sobre el padre James, y sobretodo, me hizo sentir un profundo arrepentimiento por haber sido una mujer de tan poca fe. De pronto me vi como Pedro, andando sobre las aguas y cayéndome hacia el fondo del lago una vez perdida la fe. Con la diferencia abismal, encima, de que Pedro era un gran santo y yo soy sólo un ser humano sin santidad alguna.
También el Señor me hizo sentir su inmensa ternura. Me hizo saber que me había sanado sólo por puro amor de Padre, y que siempre debemos ser agradecidos en respuesta.
Desde estos acontecimientos, cuido mi voz con mucho cuidado y por supuesto, acudiré muy pronto a clases de foniatría.
El padre James repitió muchas veces que el Señor también unge las manos de los médicos con sabiduría y que nunca debemos quedarnos en casa tras los retiros sin ir a verlos, ya que esto no le agrada al Señor. El quiere que sigamos en tratamiento y bajo los cuidados médicos necesarios tras los retiros. Esto nos sirve para asegurarnos de que la enfermedad está sanada o de una segura mejoría. También la ciencia es un regalo del Señor.
Yo, por supuesto, no había obedecido y por ello, hasta que el dolor no fue agudo, no acudí al médico. Tenía que haberlo hecho antes.
Mi deseo es lograr cantar al Señor en alabanzas, colaborar con mi voz en los preciosos cantos de la Renovación. Todas las canciones me llenas profundamente. Aun no puedo, (tengo que afinar la respiración y aprender a hablar de nuevo).Por favor oren para que lo logre muy pronto. Ahora, ya no tengo el impedimento de los quistes…

Choni Manzano
Mis queridos Padre James y Gabi. Mis disculpas por tardar en comunicar (odio el ordenador). Muchas gracias por descubrirme el Amor de Dios en el retiro de Getafe (Madrid) en España. Viví algunas experiencias en el Espíritu inolvidables. Y su profecía no se hizo esperar: estoy embarazada de tres meses... y justo cuando usted venga a Torrecilla de los Angeles (España) daré a luz, pero si Dios quiere, si se me adelantara unos poquitos días lo llevaría para que lo conociesen. Rezo por ustedes y no les olvido. Espero que me contesten y les ruego oren por nosotros, sobre todo por mi esposo (no sale de su desierto)
Un beso muy fuerte y que Dios les bendiga.

Choni Manzano
Pd. Les envío una foto para que me conozcan.

Bárbara Heinsch
 En mayo me diagnosticaron una pequeña mancha en la mácula del ojo izquierdo. Me dijeron que suponía una pérdida de visión en esa zona y que tomara vitaminas para impedir que fuera a más en el mejor de los casos, o por lo menos que fuera más lentamente a más, pues que no había tratamiento para este problema. Acto seguido me fui a la óptica, quien me confirmó el diagnóstico y además me hizo una prueba con un aparato nuevo. Efectivamente, en dicha zona tenía una pérdida de visión del 50%, y lo que me dijeron los médicos ella también me lo dijo: que no había curación. Estaba preocupada, por supuesto, y fui obediente en tomar las vitaminas, dudando de si iba a surtir efecto.
 En junio, en el retiro del P. James en Barreda (Cantabria), pedí por la curación de esa mancha, el día de la oración de sanación. Durante bastante rato no escuché mi nombre, y pensé: “Aunque el P. James no diga mi nombre, el Señor no pasa de mí, Él sabrá, pero no pasa de mí.” Así no dejé que me vencieran los pensamientos negativos. Al final, oí que el Padre decía: “Bárbara, estás curada. La luz del Señor está sobre ti.” En ese momento no sentí nada, ni después tampoco. Simplemente me lo tomaba por fe. Dejé las vitaminas, que ya me daban mucha pereza. Unas semanas más tarde, la óptica pudo volver a hacerme la prueba con aquel aparato, que ya no detectó ninguna mancha. La mujer se quedó sorprendida diciendo: “Lo tienes perfecto, pero te vuelvo a repetir la prueba, porque sé cómo estaba antes.” La segunda daba lo mismo: todo estaba perfecto. ¡Gloria a Dios!

Bárbara Heinsch
Torrelavega (España)

Raimund
Las calificaciones que nuestro hijo Raimund obtuvo en el colegio los dos últimos años no fueron las mejores. Tuvo problemas especialmente con las matemáticas. Un profesor nos dijo una vez que nunca sacaría más de un "3" (lo máximo es 1). Como los exámenes finales para terminar el curso eran inminentes estábamos un poco inquietos pues seguía sacando en los exámenes "5": Hacia finales de 2003 escuché la cassette del P. James sobre la alabanza a Dios y comencé a alabar a Dios por los problemas y por los exámenes finales. Raimond convino poner lo mejor de su parte y pedirle ayuda a Dios (en vez de ir a clases particulares). En ese tramo obtuvo un "4" en matemáticas y también mejoraron las demás calificaciones. Entonces consiguió un "3" y en un examen incluso consiguió un "1" (=muy bien). En su examen final obtuvo un "2"(=bueno) en matemáticas. Y esta fue la calificación final que le dieron en matemáticas. ¡Alabado sea el Señor!. ¡El es BUENO!.

Lucy Pregel
Lindenweg 5
89287 Bellenberg
Alemania

Testimonio de Stefan Talos
El verano pasado en Lublijana, en San José, asistí a un retiro carismático dirigido por el Padre James Manjackal. Era  la primera vez que escuchaba a un sacerdote indio. Estaba muy enfermo y no podía moverme de un lado a otro sin mis muletas y apoyo por la enfermedad de columna que tenía. Tenía fuertes dolores en los hombres y la espalda. Recibí tratamiento de muchos médicos. En el seminario creí que Jesús es mi único Señor y sanador. Hice una buena confesión y decidí seguir a Jesús. Durante la oración de sanación, el Padre James dijo que “setenta personas con problemas de columna y espalada estaban  sanadas.”Yo lo creí y reclamé la sanación. Inmediatamente tiré las muletas y me puse de pie alabando a Jesús. Hace ya un año y medio desde mi sanación. Me hace muy feliz dar este testimonio en Kurescek cuando el Padre James esté dando su segundo seminario in Eslovenia.

Srefan Talos
Zg. Brnik 115
Ceklije 4207
Slovenia

MI EXPERIENCIA EN LA “FIESTA PARA JESÚS”-Nicolas Daum
El primer día de “Fiesta para Jesús” en Graz en la primera clase del Padre James, fui a jugar al fútbol con los otros niños y no obedecía  mi madre que me había dicho que me quedara y escuchara.
Estaba muy ocupado jugando y siguiendo la pelota. Quise dar a la pelota con la cabeza pero me golpeé la nariz contra la cabeza de uno de los jugadores y me caí al suelo sangrando mucho por la nariz y estaba muy mareado.
Al momento mi hermana Simone y mi madre vinieron y llamaron al Doctor Richard quien decidió llevarme al hospital para asegurarse que no estaba rota la nariz. Mi nariz estaba torcida y quería que los médicos la pusieran bien. Me asustó oír todo esto.
Pasamos cuatro horas en el hospital y nos perdimos la mejor parte del retiro que es el programa para niños. Estaba tan triste. Cuando volvimos por la tarde el Padre James me preguntó por qué no había estado escuchando su clase... Así que estaba pensando con mi madre que es lo que debía aprender en esta situación.
1)Tengo que obedecer a mi madre cuando me diga lo que debo hacer.
2)Debo dar gracias al Señor por todo lo que pasa.
3)Debo dar gracias a Dios por enseñarme el buen camino por lo que había pasado.
Después del segundo día oí que el Padre James decía mi nombre en la oración de sanación. Sabía que el señor estaba sanado mi nariz y el impacto del accidente. El Espíritu Santo llenó mi corazón de gozo y amor.

Irène y Jürgen
¡Querido Padre James!
5 de julio de 2004

El 15 de mayo mi ginecólogo me informó que nunca podría tener hijos. En el examen en el hospital mi médico descubrió los oviductos bloqueados. Por aquel entonces le dije a mi amigo que no me rindiería. Haría lo que fuera dentro de los límites morales para tener un hijo aunque me digan los expertos médicos que ya no hay posibilidad.
Entonces empecé a estar al tanto  en el Internet  buscando  formas de poder sanarme. Para gran satisfacción mía me encontré  el nombre del Padre James Manjackal y la gran página web que él y su equipo tienen para mujeres desperadas como yo. En esas páginas emocionantes y llenas de ayuda leí sobre cuántas mujeres él había sanado ya orando a Jesús y pidiéndolo el milagro.

En septiembre mi amigo y yo mandamos nuestra foto y explicamos nuestro problema en una carta al Padre James Manjackal. El  nos contestó y prometió que oraría por nosotros pidiendo que Jesús hiciera posible que recibiéramos un hijo a pesar del diagnóstico negativo de los médicos.
Ocurre el milagro:  Al principio de noviembre me quedé embarazada. Se cumplieron mi mayor sueño sin más hormonas ni otros medicamentos. La naturaleza el Espíritu de Jesús nos dio la mejor oportunidad de nuestra vida.
En junio nos casamos. Una semana después lo increíble se hacía realidad. Nuestra hija Daniela nació el viernes, 25 de junio de 2004. Una niña maravillosa, bien formada de 3.6 kg y 51 cm vino al mundo. El milagro más grande nuestra vida se hizo realidad.
Con la misma intensidad que doy gracias a Jesús por mi embarazo, deseo expresar mi más profundo agradecimiento al Padre James. El Oró a Dios Padre y gracias a su mediación ahora tenemos la gran oportunidad y honor de tener un hijo de Dios. Le deseamos querido Padre James para su futuro que su gran fortaleza y relación ínitma con Dios Padre siempre se mantenga tan fuertes como lo es para nosotros.

Usted siempre tendrá un lugar especial en nuestros corazones.
Irene y Jürgen Söchtig, Glattburg/Suiza

Tibor Varga
Asistí a su retiro en Pfatter cerca de Regensburg. Fuera, usted me pidió que le mandara mi testimonio por correo electrónico.

He asistido a 7 retiros durante los últimos 2 años. He cambiado completamente. Se me ha curado el dolor de espalda. Fui liberado de mi malos hábitos y el año pasado fui liberado de asma alérgica severa. ¡Gracias Jesús! ¡Alabado seas Jesús! Por fin mi esposa fue al retiro también. Mi hijo Mathias fue al retiro el año pasado y dijo”:Papá, no cambiaría mis 25 años por estos 5 días”. Gracias Jesús por estas palabras. Es suficiente para mi. ¡Gracias Jesús, alabado seas Jesús! Quisiera animar a  todo el mundo a que pusieran sus vidas en manos de Jesús y esperar son paciencia a que EL cambie nuestras familias y enfermedades según Su voluntad. Seguí el consejo de levantarme pronto por la mañana y alabar al Señor. El Señor me da Su gozo. Y puedo decirle: CUIDA TU DE TODO.

¡Que Dios le bendiga Padre James!
Tibor Varga
 

Bernd Kufner
 

Querido Padre James,

Del 9 al 12 de Julio de 2003 asistí al retiro en Hassfurt con mi hijo de 12 años Alexander. Esto fue de gran inspiración para mi y mi fe en Jesús se fortaleció. Ahora estaré más fuerte para seguir a Jesús en mi vida cotidiana. Mi vida de oración ha cambiado radicalmente. Es decir, paso mucho más tiempo en oración y lo disfruto. Además he reclamado la sanación de mis problemas de estómago e intestinales y estoy muy agradecido a Jesús por eso. También estoy muy contento porque el Espíritu Santo me ha llenado de amor. Alabanza y gracias al Señor.
Mi hijo disfrutó del retiro. Ya me ha preguntado qué cuándo volveríamos a un seminario cristiano.
Con cariño le deseo bendiciones de Dios para su trabajo.

Bernd Kufner

Maria
Vinzenz Muchistsch Str.60
8020 Graz

Soy una mujer casada de Eslovenia . Vivo y trabajo en Graz, Austria. Durante 2 años tuvo cáncer en el útero. Fui a la iglesia “Mariengasse” para el “programa de sanación de un día” dirigido por el Padre James Manjackal el pasado noviembre. Oró por mi y para sorpresa del médico fui completamente curada. Anteriormente había sido operada tres veces para quitar el cáncer pero volvía una y otra vez. Desde noviembre estoy perfectamente sana. Doy gracias a mi Jesús que me sanó y me dio buena salud. Mi familia y yo serviremos al Señor

Nathalie
Mi querido y valiosísimo Padre James,

Primero quisiera agradecerle profundamente la oportunidad de estar en contacto con usted por email y transmitirle nuestras peticiones de oración. ¡Espero que todo le vaya bien!
El 5 de noviembre de 2003 le escribí dándole mis peticiones. Usted prometió orar por todo lo que le decía e la carta y escribió que vería milagros del Señor uno tras otro. He notado algunos milagros del señor y quisiera compartirlos con usted.
Manuel en Portugal tenía graves problemas de salud a causa de su estómago y pulmones. Le conocí en mayo en Lourdes y podía comer sin problemas. Se está recuperando progresivamente.
-Irene, una apóstol de la Divina Misericordia tiene numerosos problemas de salud. Durante una Misa el Señor tocó su problema de rodilla. No podía arrodillarse para orar y ahora puede.
- Durante mi confesión con usted en Verrrieres (al lado de Poitiers, en Francia en octubre de 2003), le pedí al Señor poder perdonar a mi padre. Para Navidad, el Señor me invitó a que realmente le perdonara. He tenido una gran lucha espiritual desde hace tres días. Era tan difícil perdonarle. Decidí perdonarle y le pedí a la Virgen María que me ayudara. Cuando le vi no discutí, solo le sonreí  llena de amor. Mi padre ha estado lleno de un gran amor. Ofrecí una Misa por la unidad de la familia durante las vacaciones de Navidad. Ahora cuando veo a mi padre no siento ira, ni odio, ni amargura, sino amor y paz. Unos meses después mi padre me propuso trabajar con él para archivar una patente y buscar un socio que le ayude a desarrollar la patente. He decidido fiarme de él y trabajar con él. Para la celebración de al divina Misericordia (18 de abril 2004), ayudé a una amiga (o) para organizarlo todo. Mis padres vinieron a la celebración (enseñanzas sobre el amor de Dios, Misa, rosario de Divina Misericordia y la meditación y besar la imagen de Jesús Misericordioso.) que duró 6 horas. Normalmente mi padre nunca va a Misa y ese día fue. Fue un auténtico milagro verle ese día.

Gracias Dios por todo estos milagros y gracias Padre James por su intercesión. Que Dios le bendiga y mil  gracias.

Nathalie

Familia Haas
Este año mi esposo Gottfried y yo vamos a celebrar nuestras bodas de plata- llevamos casados desde 12.10.1979.
Nuestra hija, Elke, tiene 18 años. Como muchas familias, hemos tenido que pasar por momentos muy difíciles pero Jesús nos llevó de la oscuridad a la luz para vivir una vida santa juntos.
Aquí le escribo mi testimonio.

En la primavera del 1999 me separé de mi marido. Siempre discutíamos y ya no sentíamos nada de amor el uno por el otro. Durante esta crisis matrimonial recibí ayuda y fortaleza en algunas terapias y caí en esoterismo. Aunque solía rezar el Rosario, quería el divorcio, pero mi marido no.

Un año después conocí a un hombre y me enamoré. Estaba segura de que era mi verdadero amor”. Nunca había sido tan feliz y le daba gracias a Dios por esto. Empecé a orar más. Una vez fui a un retiro de un día con el Padre James y sus palabras y oraciones tocaron mi corazón pero no cambié en nada.
Al principio del año 2003 mi hija también fue a programas de dos días y más tarde a un retiro carismático de cuatro días en marzo de 2003 con el Padre James. En este retiro también escuchó una charla sobre esoterismo de Anneliese Shrerer y el Padre James dijo que era importante destruir todas las cosas esotéricas y todo lo relacionado como son libros, símbolos, etc.
Mi hija y yo decidimos destruir todas las cosas esotéricas  tales como botellas con gotas del doctor Bach, libros de esoterismo y medicinas homeopáticas. ¡No sabíamos que teníamos tantas cosas malas en nuestro piso! También destruí las recetas de las terapias. Cuando las estaba destruyendo me dio un dolor muy fuerte en le estómago- un verdadero espasmo.
A la vez muchas pensamientos vinieron a mi cabeza: “¿Qué has hecho? Sin la terapia esotérica no hubieras dejado tu marido. Has cometido adulterio y vives en pecado mortal. Pero no es demasiado tarde, aún no estás divorciada. Puedes cambiar tu vida. Sólo tienes que volver con tu marido.”
Estaba atónita por estos pensamientos y le dije en alto a Jesús:¡ “Jesús, haré todo, pero no eso, es demasiado tarde, sabes que amo tanto a mi novio!” Pero el Espíritu Santo no me dejaba en paz y me decía, “Tu “verdadero amor” está basado en el pecado mortal y nunca tendrá ninguna bendición. Tu novio no está casado aún, pero a través de su relación contigo se convierten un adúltero y también vive en pecado mortal”
Me sentí muy mal, no sabía que hacer. Desde este momento no podía rezar el Padre Nuestro. No podía decir “hágase Tu voluntad” Mi hija me dijo que orara y abriera la Biblia.
Me salió Lucas 9,57- Las Palabras claramente me decían que siguiera a Jesús y Su camino. Tenía que luchar conmigo misma pero al final me fié de Jesús. Estaba dispuesta a dejar todo y caer en las manos de Jesús.
El martes antes de miércoles de ceniza  rompí con mi novio y los dos fuimos a confesar. El siguiente paso era hablar con mi marido. Ya estaba el divorcio preparado y faltaba firmar. Pero no tenía valor. Durante mi oración abrí la Biblia otra vez y me salió 1Cor, 28,20. Después de leerlo recibí mucha fortaleza y valor para ir a mi marido. Le dije que  ya no quería el divorcio y le pedí perdón.
Le conté toda mi historia. Me dijo que me perdonaba pero ya no podía fiarse de mi. No podía creer que lo decía de verdad.
Tenía mucha tristeza en mi corazón y no soportaba separarme de mi novio. Lloraba todos los días. Durante la Cuaresma me sentía muy mal. Le di la tristeza a Jesús como sacrificio. Mi esperanza era la Pascua, la resurrección de Jesús. Estaba segura que recibiría alegría pero no pasó nada. Estaba cada vez más triste y en oscuridad. Le pregunté a Jesús, “Tu dices, “Seguidme y recibiréis alegría y paz”. ¿Por qué estoy tan triste siempre y sin esperanza?”
De repente me vinieron a la cabeza los retiros con el Padre James y sentí una fuerte necesidad  de asistir a uno.
En junio de 2003 fui a uno de sus retiros en Mitterdorf en Austria. Le conté al Padre James toda mi historia. Me dijo, “oraré por ti” y me impuso las manos y oró. En ese momento recibí un corazón nuevo. Estaba sanada de todo el dolor y tristeza. Sentí paz y alegría y me dio alegría el arrepentimiento en el momento oportuno.Desde ese momento le he dado a Jesús el primer puesto en mi vida.
Hace un año di mi testimonio en la “Fiesta para Jesús” en Graz.
Ahora, un año más tarde, puedo decir que Jesús nos está uniendo más y más. Hicimos nuestro primer viaje juntos a Tierra Santa- Israel con el P.fr.Sterninger. Era la primera peregrinación para mi marido. Jesús nos tocó mucho el corazón. Hace unas semanas después de mi confesión, me di cuenta de que era necesario dejar mi trabajo de ayudante de médico(desde nuestra separación he trabajado para ganar mi propio dinero) para estar más tiempo con mi marido. Así que Jesús nos está uniendo y también nos está uniendo a El. Le  alabo y doy gracias por Su gran amor por nosotros, por sus maravillas y por su siervo el Padre James.
Aquí está nuestra foto de familia tomada en Jerusalén.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS, JESÚS!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ALELUYA, ALABADO SEA EL SEÑOR!!!!

Anu James
Mi querido Padre James,

Mi familia y yo le conocemos desde hace mucho tiempo por haber asistido a varios retiros suyos. No sé si se acuerda que en marzo le mandé un email pidiéndole sanación. Durante siete años tuve mucho dolor en el lado izquierdo del estómago. Ninguna medicina me ayudaba. Soy enfermera y trabajo en un hospital. En su respuesta me dijo que después de leer mi email debería orar un tiempo que ocurriera un milagro. Creí sus palabras, oré y ocurrió que ya no tuve más dolor. Estoy completamente sanada. Estoy segura que oró por mi y por eso estoy sanada. Le envío 100 euros como donativo para su misión. Prometo orar por usted todos los días. Que Dios le bendiga a usted y a su misión abundantemente.

Anu James, Viena, 06.05.04

Madame Bolo Alberte
Querido Padre James,

Este es mi testimonio de mi sanación de dolor de cabeza. Asistí a su retiro Carismático en Londres en octubre de 2003. Desde hace dos años sufría de dolores de cabeza muy fuertes. Me estaba volviendo loca e incluso pensé que era a causa de un espíritu maligno. Cuando tengo dolor de cabeza no puedo hacer nada. No puedo ni conducir ni hacer mis labores domésticas y no podía rezar en alto. Siempre quería orar y cantar alto. Los médicos no encontraban remedio para mis dolores de cabeza. Mi marido estaba muy preocupado por mi. Cuando asistí a su retiro tenía mucha esperanza de que iba a ser sanada. Durante la oración de sanación usted dijo claramente,”Alberte estás sanada”. En ese momento sentí sanación y empecé a cantar y alabar al Señor alto. Me quité la venda de la cabeza con la que siempre intentaba controlar el dolor. Estoy del todo recuperada y no ha vuelto más. Ahora ya hacen ocho meses y puedo conducir mi coche y hacer todas mis labores. Alabo y doy gracias al Señor por sanar y liberarme. Pido que usted continúe predicando el Evangelio y dando pruebas con signos y prodigios. Por favor continué orando por mi y mi familia.
 

Madame Bolo Alberte
13 Rue de la planté des champs
95360 Montmagny
Francia 14.05.2004

Antonija Majstorovic
Me llamo Antonija Majstorovic y soy miembro de la cadena de guerreros de oración. Me gustaría dar mi testimonio para gloria de Dios.
En el segundo seminario en Split en agosto de 2001, el Señor me sanó. Tenía problemas en mi oído derecho y lado derecho de la nariz. No podía  oír con el oído derecho ni respirar del lado derecho de la nariz. Cuando el Padre James anunció que el Señor estaba sanando enfermedades de la cabeza y oídos y dijo, “¡Antonija estás sanada!”, sentí que podía oír y respirar normalmente.
El Señor también me ha liberado de miedos de persecución y me ha dado el don de la fe para seguir Su camino.

Antonija Majstorovic
Kastel Stari
Split, Croacia
Slavica
31 de diciembre de 2003
¡Querido Padre James!

Le quiero mucho y oro por usted. Le mando una lluvia de bendiciones para su misión.

Este es mi testimonio:

Mi marido y yo llevamos a nuestro matrimonio muchas heridas y enfermedades heredados de nuestros árboles familiares.
Antes de nuestra conversión, nos peleábamos y culpábamos el uno al otro. Yo fui la primera en convertirme. Oré 5 años por la conversión  de mi marido. Ahora es un verdadero apóstol de Jesús. Los niños están sanados de alergias graves y de jaquecas y sensación de ahogo.
En el encuentro de sanación del Padre James el año pasado en la iglesia de Siget en Zagreb tuve la experiencia de un encuentro  Jesús vivo.
Me diagnosticaron un quiste en el pecho izquierdo que tuvieron que punzar para descubrir su naturaleza.
Encontré obstáculos para ir al seminario pero aún así fui. Durante la oración me encontré tan mala que casi quería salirme de la iglesia. Mi marido estaba orando por mi durante la oración de sanación. Entonces el Padre James empezó a decir nombres y dijo el mío. Dijo “Ahora Jesús está sanando Slavica” Sentí calor en mi cuerpo y vi una luz. Sabía que me estaba sanando. Ahora ha desaparecido el quiste lo cual está confirmado  con pruebas médicas (mamografía).
¡Aleluya a Jesús!

Que Dios le de fuerza para su labor de evangelización.

Familia Horvat
Slavica, Anddelko, Ana y Antonio

  Milagros García. Sestao. España
Asistí con mi grupo Sinaí de Sestao a las jornadas para la renovación de la fe impartidas por el P. James Manjackal.
Desde hace años cuento con el acompañamiento espiritual de la responsable del grupo con quien he ido viviendo  un proceso de sanación interior en el que el Señor  ha ido sanando las heridas del alma y sigue haciéndolo. Por eso las charlas del P. James al seguir los mismos pasos se me hicieron familiares. A lo largo de esos días el Señor me fue preparando  paso a paso hasta el momento de la confesión, de la reconciliación y de la sanación.
   En esos momentos fue pasando toda mi vida por delante de mí, como si fuese una película. Me hice más consciente de lo equivocada que había estado en muchos momentos.¡Dios mío! Él me concedía la gracia del arrepentimiento al ver claramente mis pecados.
   El sábado durante la invocación al Espíritu Santo como en un nuevo Pentecostés, al orar por la sanación, el P. James invocó en el nombre de Jesús “que los cojos anden, los ciegos vean, los sordos oigan”; en ese momento mis oídos (padezco una pérdida del 40%) se abrieron como si el mejor escultor estuviera trabajando cuidadosamente dentro de mi oído y poco a poco con un cincel y un martillo como si de una figura se tratara. Me sentí muy agradecida al Señor por ese regalo, y aunque el oído físico sea muy importante no dejé de tratar de oírle con el corazón.
   Que el Señor aumente mi fe, esperanza, y caridad en mi vida, que Él sea lo más importante.
   También fue importante que mi marido acudiera con nosotros, y durante la imposición de manos del Padre sintió una gran emoción, sé que el Señor le tocó en ese momento y que el fruto lo iremos observando.
   Gracias al P. James por ser fiel instrumento del Señor y a todas las personas que han hecho posible estas jornadas. Que el Señor os bendiga.

MILAGROS GARCÍA

Ana Luisa Iriondo. Sestao- España
    Te doy gracias, Señor, por haber podido ir al retiro .
    Entre las muchas cosas, lo que más me llegó fue la reflexión que hizo el Padre antes de la confesión. La profundidad a la que llegó a mí. Tenía mucha emoción que no podía contener, pues era como un “repaso“ por toda mi vida. Nunca había hecho una reflexión semejante. ¿Por qué  parece que siempre tenemos algo con que justificarnos? “El perdón y el perdonar antes de comulgar” lo habíamos oído muchas veces con anterioridad, pero ese día fue como escucharlo desde más adentro.
    Por la noche me desperté, fui a orar y a pedir perdón. Según estaba haciendo silencio me observaba y me di cuenta que la espalda (que días anteriores me había estado doliendo fuertemente) y los pies no me dolían ya y dentro de mí sentí una sensación rara. Rosa me explicó después que era la acción de la gracia actuando en mí. Al rato, unas palabras venían a mí constantemente: “Da testimonio, da testimonio, da testimonio de lo que te ha ocurrido.”  Lo intenté hacer allí, pero no pude acabar.
     Doy gracias al Señor por haber hecho posible el que pudiera ir al retiro. ¡Gracias Señor! Aunque sé que hay muchas cosas que tengo y quiero cambiar, sé que con tu ayuda lo conseguiré. Gracias, Señor.

ANA LUISA IRIONDO

Begoña Izaguirre. Sestao- España
     Desde que pertenezco al grupo Sinaí (de oración y formación), ha sido como volver a mis raíces espirituales. He vivido mi conversión y ahora mi fe es más viva. Ha habido desde entonces muchos cambios en mi y el más importante es la entrada de Jesús por la puerta grande de mi vida, que me llevó a la conversión, al cambio de hábitos, viviendo un proceso de sanación interior como ha explicado el P. James. Ha sido abrir la puerta a Jesús y todas las bendiciones del mundo detrás, una tras otra. Mi ilusión durante este proceso de conversión y de sanación era la de recibir el bautismo en el Espíritu Santo. Así que  cuando asistí a este retiro (que se me hizo muy corto), al recibir la efusión, lo que sentí y percibí alrededor casi ni lo puedo expresar.
    El P. James me pareció muy sencillo y lo que le escuchaba me reafirmaba en lo que aprendí en el grupo de las enseñanzas de Rosa, por lo tanto me encontraba muy a gusto, relajada, y la energía del Espíritu Santo que sentía alrededor era muy viva.
    Llevaba tiempo deseando dejar de fumar, ya que era muy fumadora, pero a partir del retiro he dejado totalmente de fumar, pues una fuerza interior me empujaba a dejarlo. Hoy ya no fumo gracias a la fuerza del Espíritu Santo, ya no me apetece, es como si se me hubiera borrado de la mente el deseo de ello. También me siento un ser nuevo, como si mi yo viejo hubiera muerto. Ahora está más presente en mi vida el Espíritu Santo.
    Todo mi cambio comenzó cuando me reconocí pecadora débil sin Dios. Caminando hacia Él con la ayuda de Rosa y de mi grupo obtuve la gracia de sus manos, aprendiendo la humildad de lo poco que todo ser humano es sin Dios.
   Aconsejo que todo el que pueda haga un retiro con o sin el P. James, pero sí con un grupo de oración. Éste era mi segundo retiro espiritual y doy gracias a Dios por haberlos podido vivir.

BEGOÑA IZAGUIRRE

Grupo Sinaí. Sestao- España

    Para varios del grupo de los que asistimos, las jornadas nos resultaron familiares, el tema del perdón del P. James sirvió para seguir perdonando lo que aún no se había logrado. Incluso a nosotros mismos. Así mismo nos sentimos confirmados una vez más en la línea de formación, oración y sanación en la que hemos ido caminando en estos casi ocho años en el grupo Sinaí bajo la gracia del Espíritu Santo. Nos resultaron muy enriquecedoras, donde volvimos a recordar lo que se nos enseñó en su día. Y en la línea a la que estamos acostumbrados cuando vamos a Madrid a la Asamblea Nacional Carismática. Resultó bonito que Joel de un año pudiera participar en lo posible de las jornadas así como de la convivencia con el grupo. Nos sentimos muy a gusto en el ambiente que creó el Espíritu Santo, percibiendo su gracia y su bendición. Y nos sentimos muy agradecidos por toda la gracia que se derramó en la Asamblea.
    Para los que asistían por primera vez invitados, resultaron muy beneficiosas las enseñanzas. Llegaron a decir:  “Me han hecho recordar lo importante que es la salvación de mi alma por encima de otras cosas.”

(varios de los asistentes)

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     Asistí al retiro invitada por Rosa aunque pertenezco a otro grupo de oración. Sufría de una obsesión cada vez que me ponía a orar, que me producía gran inquietud y sufrimiento. A partir de la imposición de manos del P. James, ha desaparecido así como un hábito pecaminoso. Volví renovada, nueva, limpia, creo que se me liberó espiritualmente de una opresión. Di testimonio en la familia como nunca. Me siento feliz, con paz sintiendo la acción del Espíritu Santo después de estas mis primeras jornadas carismáticas. Amo a Jesús con todo mi ser, mi corazón y mi alma y le estoy muy agradecida. Bendito y alabado sea por siempre.

E.
Javier Achicallende. Sestao- España

   Ha sido un encuentro en el que se ha manifestado la presencia del Señor derramando paz, fe y sanación, que mediante el P. James con sus testimonios y enseñanzas nos ha constatado que el Señor quiere nuestra santidad y que sólo la alcanzaremos abriéndonos a su amor, para que Él nos sane interiormente de nuestras heridas, para tener una vida nueva y en la que el perdón es una de las claves para alcanzarla. Me sentí bien durante las mismas ya que el clima de oración y alabanza ha propiciado que el Señor nos haya bendecido, a mí, con poderle orar en “lenguas” con una gran paz, amor y fe, así como fuerza para seguir adelante y poder compartir este encuentro con mi grupo en una convivencia llena de armonía y fraternidad. Bendito sea el Señor.

JAVIER ACHICALLENDE
Rosa Mª Angulo. Sestao- España
Me gustaría dar las gracias a la comunidad Sal y Luz: Barbara, y a La Canal, por organizar el encuentro para la renovación de la fe en Selaya. Por supuesto también al P. James y a Gabi. Y especialmente al Señor que lo inspiró y lo guió.
   Este encuentro me pareció que era como recuperar “el espíritu de Campa-Jesús”, lo que fueron campamentos de verano de evangelización donde se acercaba a los jóvenes y menos jóvenes a Jesús, reciclando en la fe (organizados también por Sal y Luz). Recuerdo el del año 1995 como un auténtico Pentecostés en mi vida (y para la mayoría de los que asistimos a él), cuyos frutos algunos ya conocéis como por ejemplo el inicio de la andadura del grupo Sinaí de Sestao, con una tarea muy específica de evangelización inspirada por el Espíritu Santo. Y siguiendo las mismas pautas carismáticas de conversión y sanación interior que ha predicado el P. James, ungido por el Espíritu durante estos días.
     Considero que la importancia del reciente encuentro no ha radicado tanto en la figura del P. James, con tenerla y mucho, como en la oportunidad que se ha dado a muchas personas de conocer más y mejor al Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, de ver cómo actúa a través de sus elegidos para transmitirle y cuáles son algunos de sus frutos. Se ha dado la ocasión de conocer un poco mejor la línea de la Renovación Carismática Católica: su teología, así como algunas de sus manifestaciones: la apertura a la acción del Espíritu Santo en la donación de dones y carismas, en la predicación ungida de la Palabra, la oración de alabanza y de adoración, la vida sacramental, todo precedido por el paso de la conversión y como consecuencia la sanación interior incluso la física.
    Se ha podido mostrar una relación con Dios más cercana, más personal, donde  priorice el amor y la ternura de Dios, más que el temor al castigo. Donde la acción del Espíritu Santo va obrando poco a poco en nuestro interior con su gracia, produciéndose grandes transformaciones. Se ha facilitado el poder disfrutar del regalo más valioso que se nos puede otorgar: el Espíritu Santo, cuya constatación cambió la vida de muchos de nosotros. La liberó, la iluminó, la sanó, la renovó y nos hizo sus discípulos. Se pudo ver la importancia de la oración de intercesión cuando es ungida por el don de Poder del Señor y acompañada del carisma de sanación.
    Fueron muchos e importantes los puntos que tocó el P. James en esos días, y que nos sirvieron de recuerdo y de revisión y muchas así mismos las bendiciones que se derramaron. ¿Qué dones qué carismas pedimos? Creo que los más importantes que podemos pedir que se nos concedan o se nos renueven son: el don de la fe (de la fidelidad a Él, de la perseverancia), el del Amor de Dios (Temor), el don de piedad, de caridad, el don de sabiduría para entender la Palabra y la voluntad de Dios, amén de los necesarios según el ministerio o tarea. Hay muchos carismas, pero ninguno es mayor que el del Amor, como recordó San Pablo en Corintios 13. Pero por mucha efusión del Espíritu que se nos conceda, si no lo cuidamos, si no lo hacemos crecer en el lugar adecuado, la perderemos. Recibir un don o un carisma no es para uso y beneficio privado, sino para ponerlo al servicio de la comunidad, del grupo, y siempre para dar mayor gloria a Dios. Los dones y carismas sobre todo los más llamativos no deben pedirse antes de estar preparados para acogerlos con responsabilidad, como el gran tesoro que es. Vivir la vida en el Espíritu es mucho más que oraciones de alabanza y sanaciones. Es un proceso de gracia al que se entra por pura gracia.
    Las palabras de conocimiento, las sanaciones alcanzadas esos días siendo importantes no lo son tanto como las semillas de fe, de esperanza, de caridad (de perdón) que se derramaron.
    Me gustaría añadir que hay muchas personas que buscan la sanación en todo tipo de lugares y personas, pero son muy pocas las que de verdad entran en un verdadero proceso de sanación como el que ha mostrado el P. James y que propone la línea carismática sobre la sanación interior. Para que haya una verdadera sanación es imprescindible la conversión, y a veces no es suficiente para sanar las heridas del alma y el Señor nos tiene que dar la fe y la fortaleza necesarias para saberlo llevar con aceptación como parte del equipaje del camino de santidad. Debemos tener cuidado cuando afirmamos sin matizar que todo lo que pedimos se nos dará, porque como no sabemos cuando se producirá, muchas personas, al no verlo, pronto se rebotan y se van muy frustradas, sintiéndose engañadas y pueden alejarse de Dios. Para Dios no hay nada imposible, pero hay que formar en una fe madura y sólida. Dios no es un supermercado gratuito al que llegamos para coger cosas de una balda.  Pidamos que nos dé el maná de cada día, y pidamos que lo que anhela nuestro corazón esté dentro de sus planes para cada uno de nosotros.
    Quiero agradecer al Señor la gracia derramada, las sanaciones interiores que hizo en esos días con su Poder y su gracia. Personalmente me dio fuerza para perdonar a personas que me hirieron gravemente y que no había podido perdonarlas del todo. Me iluminó una situación dolorosa, y sé que bendice en sus dificultades a mi familia aunque todavía no vea los resultados. Sentí que el Señor me decía: “ Dámelo todo a mí, que Yo Soy tu Dios. “ Eran muchas las cosas que en ese momento me pesaban en el ánimo, y comprendí que el Señor deseaba que una vez más le sintiera como el Señor de mi vida, que pusiera toda mi confianza en Él, que siguiera confiando y dejándome guiar por su Espíritu. Gracias, Señor, por todas tus bendiciones, aunque algunas todavía estén por llegar. Gracias, Señor, por tu amor dulce y misericordioso para con tus hijos sobre todo los más necesitados.
     Acabaron las jornadas con una escena que a todos recordó un pasaje del Evangelio; cuando una joven del pueblo entró y algunos la quisieron hacer callar para que no molestara al padre James, invitándola a salir de la Eucaristía. Pero ella siguió formulando interrogantes que la humanidad se ha hecho siempre, y nos hacemos cuando las cosas no van bien. ¿Por qué unos nacen bien y otros no? ¿Por qué no me curas a mí? ¿Por qué la vida de algunas personas están marcada por la tragedia, el dolor, las pruebas? (venía a decir con sus palabras y su aspecto deformado lamentablemente) ... Cuando al fin el P. James se acercó para hablar con ella y orar, ella lo rechazó en principio, ya que era mucho el dolor que su alma retenía, aunque posteriormente le pidió que orara por ella. El padre nos pidió nos acercáramos a ella y le transmitiéramos cariño, a lo que ella respondió: “No es verdad que me quieran.” Realmente fueron momentos muy intensos donde uno se podía sentir muy cerca de la joven, y comprender sus reacciones, y es que no siempre sabemos hacer llegar el amor de Dios a los hermanos más necesitados de Él. Ante situaciones como ésas y otras cabe el pensar: ¿Si Dios nos ama a todos, por qué esta cruz de la joven? ¿Acaso no se pidió lo suficiente por ella? Una vez más tendríamos que pensar que los designios de Dios son inescrutables, y que hay respuestas que no tenemos para nosotros ni para dar. Sólo nos queda la fe y la ayuda de Dios que nos acompaña aunque no lo veamos.
    Desde aquí animo a todos los que asistieron al encuentro a que sigan creciendo en la vida en el Espíritu, y descubrirán el tesoro más valioso, el don del Amor de Dios como nunca hasta ahora.

Rosa Mª Angulo
rmangulo@euskalnet.net

Blanca Díaz-Caneja  (Santander)
Gracias, Señor, por tu obra en mí durante el retiro del P. J. Manjackal en agosto de 2003, en Santander.

    Durante una de las primeras oraciones de sanación, al pedir el P. James que nos diéramos las manos con los que estaban a nuestro lado, me di cuenta de que el hombro no me dolía a pesar de estar mucho rato en esa postura, como me ocurría desde hacía años a causa de una tendinitis antigua. Lo interpreté como que el Señor quería curarme,  a pesar de no haber pensado en ello siquiera, y le dije: “Señor, si tú quieres, puedes curarme, pero hágase tu voluntad.” Y puedo decir que desde entonces puedo hacer muchos movimientos que antes no podía hacer. Algunas veces noto una cierta sensación donde antes me dolía y le vuelvo a decir: “Señor, si tú quieres, puedes curarme.” ... y ello me lleva a unirme al Señor en oración.
    También en esa oración de sanación me sentía angustiada por mis hijos, en concreto por su vida espiritual, y en un momento dado me pareció verlos como luminosos, con una luz del Señor, y eso me llevó a la confianza de que Él es su Padre, de que Él los cuida y de que no tengo que angustiarme por ellos porque antes o después va a llevarlos a Él. He de orar por ellos, pero sin angustia, con confianza, abandonada en Él.
    En un momento de la oración de sanación, el P. James dijo: “Blanca, estás curada.” Yo pensé: “Por lo menos somos dos con ese nombre, pero si tú quieres, puedes sanarme. Creo, Señor.”
    En la imposición de manos, pedí al Señor que cambiara mi corazón de piedra, incapaz de amarle a Él, incapaz de amar a los hermanos, por un corazón de carne, por su Corazón, y en ese momento noté cómo el Señor ablandaba mi corazón para amarle a Él, para amar a los hermanos y para interceder por todos aquéllos que están en mi corazón. Me sentí con una alegría que me desbordaba, sólo quería alabar al Señor, y cantar y bailar para Él. Desde entonces, cada día le pido que cambie mi corazón por su Corazón.
    También puedo decir que desde aquellos días me he sentido más fuerte físicamente  y que espiritualmente ha habido un cambio en mi vida.
    Gracias, Señor, bendito seas.

Correspondencia con Lukas
Querido Padre James,

Le escribí en noviembre de 2001 (ver texto adjunto) que tenía problemas con mis estudios (química orgánica) y con “una chica”.
Me prometió sus oraciones.¡¡ Desde entonces mis notas cambiaron. ¡De ser las peores  a ser las mejores!!
Me alegro  poder decírselo y por lo tanto quiero darle las gracias.
Ahora,  dos años después le supliqué una vez más que orara por mi. Los problemas de la escuela desaparecieron como dije y fui capaz de quitarme “la chica” de la cabeza.
Esto funcionó  durante  año y medio. Pero ahora, sobre todo durante las vacaciones, es muy, muy difícil no pensar en ella. A veces cuando duermo pienso en ella y su futuro, que puede existir o no.
Otro problema con “la chica” es que la veo en varios festivales de jóvenes (Pöllau...). Ella vive a unos 150 Km. de mi y no debería haber problemas en quitármela de la cabeza, pero cuando la tengo que ver, tengo que “trabajar” durante semanas para quitármela  de la cabeza otra vez.
También tengo algunos otros pequeños  problemas pero estoy seguro que desaparecerán si reza por mi.

Gracias de antemano.
Lukas

---“El Padre James Manjackal” escribió:
Querido Lukas,
Te prometo mis oraciones para que puedas concentrarte en tus estudios. “La chica” en tu mente  está causando problemas, intenta quitártela de la cabeza. Ahora es el momento de estudiar. Da prioridad a tus estudios.
Que Dios te bendiga abundantemente. Filipenses 4:19
Padre James

---“Lukas Albert” escribió,

Querido Padre James,
Me llamo Lukas, tengo 18 años y voy a una escuela de química en Viena. Usted estuvo en Austria este año varias veces ( por ejemplo Pöllau), por lo tanto le conozco y espero que me pueda ayudar.

Aquí están mis problemas,
Estoy trabajando mucho pero tengo problemas en la escuela con una materia en particular, química orgánica. El problema principal es que si  no saco una  buena nota en esta materia no puedo continuar con mis estudios y eso quiere decir que no podré estudiar (puede que teología, no lo se) en la universidad.
El segundo problema (que es mucho mas pequeño que el primero) es que conozco una chica de mi edad. Me enamoré de ella pero no estoy seguro y soy demasiado tímido para hablar con ella de esto.
¡Así que le suplico que ore por mi y mis problemas! Estoy seguro que desaparecerán si usted ora por mi  y el SEÑOR me guía y enseña el camino.
Gracias por adelantado.
Lukas
¡ALABADO SEA EL SEÑOR!
 

Brigitte Kaar
Tras un profundo deseo y varias dificultades, encontré una forma de poder asistir al retiro de sanación interior en Seggau (Stmk). Me pareció que Jesús realmente me llamó para que fuera allí. ¡Gracias Jesús! ¡Alabado seas Jesús!
¡Estos días fueron los mejores de toda mi vida!  Nunca había sentido la presencia de Jesús y la obra del Espíritu Santo de esta manera. Recibí la gracia para perdonar y recibí una sanación interior completa. Cuando el P. James dijo que algunas personas habían recibido un corazón nuevo y dijo mi nombre también, inmediatamente reclame eso para mí. De repente tuve una imagen: Desde lo más hondo,  un corazón blanco y resplandeciente subía muy despacio. En ese mismo momento supe que ese era mi corazón nuevo lavado por la Sangre de Jesús. Me caían las lágrimas por la mejillas y tuve una sentimiento de felicidad que no puedo describir.
Mi vida ha cambiado desde entonces. Me encuentro mucho mejor que entonces. Con mas gozo, alegría y paz dentro de mi. Mi preocupación y ansiedad permanente por mi hijo ha desaparecido casi del todo. Puedo confiar en la Providencia de Dios y  ya no siento el impulso de organizar todo yo sola.
¡Ahora tengo una relación muy cercana con Jesús y no pasa una hora en la que no piense en El!
Al final del retiro recibí el don de lenguas. Ahora orar es un gozo para mi y me encanta  “encontrarme” con Jesús en mi oración personal.
Alabo a Jesús y le doy gracias por todo lo que ha hecho y hará por mi en el futuro y le pido sus bendiciones más abundantes y la protección para el P. James y que por la predicación y oraciones del P. James se convierta mucha gente y se sane.

Brigitte Kaar, Linz, Austria
 

Silva Žitnjak
V. Nazora 3/1
31500 Našice
031 613 916

P.James,
Ayer en la pantalla también estaba mi nombre.-Silva. Hubo una especie de corriente en mis labios, lágrimas de sanación y todo mi ser exclamando: ¡estoy sanada! ¡¡Mi Dios es un Dios poderoso!!
Aleluya!
 

Querido P. James,
Muchas gracias por el bonito día que pasamos con Vd. en su retiro de Olten. Desde entonces he sido completamente sanado de mis dolores de cabeza, que venía sufriendo desde hacía largo tiempo. También estoy contento porque he sido llenado con el gozo del Espiritu Santo. Alabo y doy gracias a Dios por todas las bendiciones que han sido derramadas sobre mí en el retiro.
Gracias otra vez y amor
Suyo

Herbert Klemm
Herbert.Klemm@t-online.de
 

Tenía muy serios problemas pues he venido padeciendo hemorragias durante más de 15 años. He intentado varios tratamientos prescritos por el doctor y en varias ocasiones estuve en el hospital. El año pasado cuando parecía que iba a necesitar una operación, por suerte fui al seminario del P. James en Varazdin. Cuando el P. James rezó y dijo “ Marija, tú estás sanada” sentí en mi corazón que era yo.
Desde entonces no he vuelto a tener estos problemas. Doy gracias a Jesús por haberme sanado y rezo por bendiciones para toda mi familia: para mi madre, mi marido y mis cuatro hijos.
 

Nada Golubic
Srebrnjak 1
10000 Zagreb

En el seminario del P. James, recibí de Dios la gracia de la sanación: mi columna vertebral fue sanada, tuve el regalo de oración en lenguas, visiones, nueva Paz y otras bendiciones espirituales. Gloria y Alabanza a Dios!
 

Testimonio de Sandra

Mi muy querido P. James,

Le estoy escribiendo para agradecerle que rece por mi y para confirmar el Amor y la bondad de Dios.
Le escribí hace tres meses sobre mi problema: mi marido es estéril así que fuimos tres veces a hacer “fertilización in vitro”. Siempre sin resultados. Por tanto le pedí que rezara por nosotros. Usted me respondió que rezaría y que quedaría embarazada lo antes posible. Ayer precisamente fui a mi doctor y me confirmó que estaba embarazada y sin asistencia médica. Es un milagro, hecho por Dios en todo Su amor y poder.

Mi médico todavía no tiene fe en que el resultado sea positivo para mi. Ella piensa que después de todos los medicamentos  que me han suministrado y del estado de mi esposo, este niño no va a ser lo suficientemente fuerte y sano para sobrevivir. Creo en Dios más que nunca, le doy gracias más que nunca. Tengo mucha fe en que Dios nos dará un bebé vivo y sano.
Muchas gracias de nuevo por rezar por nosotros. Siempre tendré un sitio muy especial para usted en mi corazón. Que el Señor le bendiga.

Sandra Basic, Croacia

tonci.basic1@st.hinet.hr

Testimonio de Cornelia

Querido James y equipo, gracias, muchas gracias por vuestras oraciones por mi amiga. Ella ha sido liberada del poder de las tinieblas. Puede dormir de nuevo y los ataques sobre ella han cesado. Ella vive de nuevo. Gracias, muchas gracias a usted. ¡Que el Señor le bendiga!

Cornelia Kühne
CorneliaKuehne@aol.com

Desde Dubrivnik

¡Alabado sea Jesús y la Stma. Virgen! Padre James:

Mi nombre es Jagoda Begonja y vivo en Drnis. Asistí a su retiro de Dubrovnik, el cual ha sido una experiencia única para mi, en otras palabras, una experiencia que nunca antes he tenido en mi vida. Ha sido bonito y extraño a la vez. He sentido un mayor placer que cuando di a luz a mi propio hijo.  Sus palabras y oraciones me ayudaron a pensar en el Señor, Jesús y en el Espíritu Santo. Durante la convalecencia interior, el Espíritu Santo se introdujo en mi cuerpo y en mi alma. Durante ello lloraba y oía una voz diciéndome: llora, Jagoda, estas lágrimas son por Jesucristo, ¡Él las merece!.
Estoy muy contenta, de que su seminario me diera la posibilidad de limpiar mi corazón y mi alma, así como de recibir una nueva fortaleza del Espíritu Santo y limpiar mi rostro con el agua viva, agua del Sagrado Corazón de Jesús. Me acuerdo del nombre de los cinco poderosos “comprimidos” que usted mencionó (oración personal, oración en familia, grupo de oración carismático, lectura de la Biblia y la Santa Eucaristía) y los tomo a diario. Mi Jesús y el Espíritu Santo están conmigo desde la mañana hasta la noche. Pienso en usted durante todo el día. En mis oraciones estoy con usted. En su libro, he descubierto a mis familiares y a todos mis antepasados. Estoy casada desde hace 32 años y he criado a dos niños, una hija y un hijo. Mi matrimonio fue un infierno al igual que el matrimonio de mi madre. Siento un profundo respeto por el matrimonio pues le prometí al Señor respetar esta institución. El Señor me ha dado fortaleza para aguantar todo. Junto con mi Jesús he llevado mi cruz. Mi suegra portó la misma cruz . Gracias, Padre James por todo lo que ocurrió en mi corazón, gracias a Jesús y al Espíritu Santo por limpiar mi corazón y hacerlo grande.
Cuando pienso en usted y en Gaby, las lágrimas vienen a mis ojos. Mi corazón llora  y siento mucho no estar con usted para evangelizar. Así que rezo por usted y por la conversión de los pecadores a través de sus obras.

Gracias Jesús
Alabo a Jesús
Alabado sea por siempre Jesús
Amén

Jagoda Begonja
Drniš, Croatia

Testimonio de Angelika
Dieu m´a donné la voix!  (¡Dios me ha dado la voz!) Estuve en el retiro, en principio quería ir sólo para tener la oportunidad de alabar a Dios con otras personas y para tener  silencio, nunca pensé en una sanación. Tenía problemas con las vértebras de la columna, finalmente me operaron y los dolores desaparecieron, pero tenía una gran tristeza que me hacía sentir muy sola e incapaz de comunicarme.
Durante el retiro de Ternitz he recibido muchos regalos de Dios. Desde esa vez puedo cantar canciones de alabanza, siento cada más vez la alegría de rezar con otras personas, de ir a misa y de darme a los demás. Dios me ha dado algo nuevo. Trabajo con gente anciana. A partir del retiro puedo ir con mucha alegría y paz interior a mi trabajo. Rezo por el retiro del año que viene en Ternitz. Angelika.
 

Testimonio de Brigita

Querido Padre James:

Mi petición de oración que le envié no hace mucho tiempo ha sido escuchada por Dios. Estoy sin palabras y feliz porque mi madre Jelena Drinovac está recibiendo las sanaciones interiores a sus problemas por las que usted ha rezado. No se como expresarle mi gratitud hacia usted, padre, pero puedo rezar para que el gran Señor le de más fortaleza aún en su santo trabajo.
Después de 16 largos años de enfermedad, pastillas, médicos, ir a todo tipo de viajes, Medjugorje, P. Zvijezdan Linic... ella ha afrontado finalmente el centro de los problemas: la fuga de mi padre que terminó con su divorcio.

Hace dos noches soñé que usted, P. James, estaba en Zagreb de nuevo y aunque su misa era restringida yo me las había arreglado para atravesar la policía y entrar en la iglesia en la que estaba celebrando la Santa Misa con unas pocas personas. Al final tuve una larga conversación con usted sobre mis problemas (la enfermedad de mi madre, mi padre abandonándonos...). Usted me habló como un amigo y rezó por mi madre y dijo que comprendía la totalidad de la situación. Este sueño significó mucho para mi, fue un signo de que usted estaba conmigo en sus oraciones. Después de este sueño supe que esa fue la última vez que mi madre tuvo que ir al psiquiatra. Se que todas la plegarias esperaron por el momento justo para ser escuchadas por Dios. Mi madre está ahora completamente curada de sus problemas psicológicos. Está plenamente liberada de los psiquiatras y de las medicinas. ¡Alabemos a Dios!

MUCHAS GRACIAS, QUE EL SEÑOR LE BENDIGA

Brigita Dzajic
 

Testimonio de Rudolf
Querido P. James!

Le agradezco mucho sus oraciones por mi amigo Florian!. El 11 de febrero le pedí que rezara por él y usted respondió que estaba rezando por él. Tenía un cáncer maligno en sus testículos y en otras partes de su cuerpo. Tuvo una operación con éxito y tres sesiones de quimioterapia. ¡Ahora ya no tiene cáncer en su cuerpo! Y yo pienso que sus oraciones han sido las que han sanado a Florian de su cáncer, ¡alabado sea Dios! ¡Gracias y que el Señor le bendiga!

Suyo
Rudolf
 

Correspondencia con Chacko.
¡Alabado sea el Señor!

Querido P. James en Cristo,
Espero que esté bien por Su gracia.

Disculpe, no he podido responderle con prontitud, pues quería conseguir el testimonio de Smt. Sosamma Mathew. Gracias a Dios. P. James, como si fuera convencido por usted, nuestro Señor Jesús ha tocado a Sosamma  en el preciso momento en el que el miércoles  rezaba por ella curándola por completo. Yo ya había informado a sus hijos del mensaje que había recibido de usted y ellos inmediatamente han confirmado que su madre –Sosamma Mathew se estaba sanando por la gracia de Dios. Hace unos días le dieron el alta del Hospital Nanavati y está ahora aquí en su residencia. Ayer asistió a un encuentro de oración y después también visitamos su residencia. Ahora ella está muy agradecida. Gracias a Dios y gracias a usted padre por rezar por ella y que se haya curado por Su gracia enviando mensajes de sanación.
Que el Señor le bendiga abundantemente.
Con mucho amor y oraciones en Cristo
Tk Chacko

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  De: James Manjackal
  Enviado: martes, junio 11, 2002 11:10 PM
  Asunto: Re: Alabado sea Dios – Petición de apoyo con oraciones.

Mi querido Chacko,
Gracias por tu carta. Estoy bien. Te prometo rezar por Sosamma. Veo al Señor bendiciéndola con la sanación. Mensaje para ella. Filip 4:19, Lc 8:48, Mc11:25

Que el Señor le bendiga abundantemente.

Jamesachen
 

  Chacko escribió:
  ¡ALABADO SEA DIOS!

Querido Jamesacha en Cristo, espero que le vaya bien por la gracia de Dios. Padre, esta es una petición de oración. La señora Sosamma Mathew, madre de uno de los miembros de nuestro grupo de oración ha ingresado grave en el Hospital Nanavati de Bombay debido a (1) fallo de los riñones (2) diabetes elevada (3) hay un signo de tuberculosis y por eso su hermana me ha pedido que le envíe un mensaje para que le ayude con la oración. Padre, recuerde por favor a esta hermana en sus oraciones especiales para que ella pueda ser sanada por la gracia de Dios completamente.
Gracias Jesús... Gracias Espíritu Santo...¡Aleluya! ¡Aleluya!

Con mucho amor y oraciones en Cristo,
Tk Chacko.
 

Testimonio de Sladjana

Querido padre James,

Mi nombre es Sladjana, nos encontramos el año pasado en Medjugorje. Antes del seminario yo no podía andar sin muletas pero ¡ahora puedo andar!. Jesús me tocó y me curó y tiró mis muletas. En la oración de sanación Jesús dijo “levántate y anda” Gracias Jesucristo. Usted me ayudó a comprender muchas cosas sobre como rezar con más fe en mi corazón, como vivir verdadera vida católica con Jesús en mi vida. Por todo ello me he convertido en una persona diferente y mejor.
¡Gracias Jesús!
¡Glorificado sea Jesús!
Espero y rezo para que esté bien y para que le vea pronto otra vez.
¡Que el Señor le bendiga, Padre James!

Sladjana
 

Testimonio de Beate
Querido P. James
Ahora le envío mi testimonio, quizá sea útil para otras personas.

Cómo JESÚS me bendijo en mi vida:

Cuando era una jovencita tenía una creencia firme en Dios aunque no tuve una enseñanza religiosa especial o lecciones en el colegio. Fui bautizada como protestante y crecí sin confesión.
En 1993 mi madre se puso muy enferma y le dijeron que ¡sólo viviría tres semanas! En esa ocasión recé con mucha fuerza al Señor por su vida y Él escuchó mis plegarias y mi madre vivió más de tres años. Yo le prometí a Él que me haría Católica Romana si Él salvaba su vida. El 5 de junio de 1977 me hice católica.
En 2002, del 21 al 24 de junio estuve en los ejercicios del P. James Manjackal en Siegendorf, Burgenland. El domingo por la noche sus oraciones de sanación fueron poderosas. Muchos problemas de mi vida que había “olvidado” los recordé de nuevo (abusos sexuales etc.). Cuando habló sobre la maldición fui tocada muy fuerte, también cuando habló sobre el acto de la procreación. ¡Le estoy tan agradecido de que me haya liberado de todas las maldiciones y problemas! ¡Gracias Jesús y gracias P. James por esta obra de amor!
Estas son las resoluciones que he tomado: después de los ejercicios espirituales me deshice de todos mis libros y cartas esotéricas. ¡Eran tres grandes bolsas llenas! Ahora intento leer la Biblia cada día. Todos los días rezo por el P. James y por su obra. Ahora quiero hacer el 100% la voluntad de Jesús, ¡antes de los ejercicios del P. James sólo era el 85%! Leí sus libros y quiero estar unido a él por el Espíritu Santo de Jesús. Le doy las gracias a la Santísima Trinidad (Dios Padre, Jesús, Espíritu Santo) por todos los maravillosos dones  y bendiciones y a María y al P. James y a todos mis “maestros espirituales” en mi vida. ¡Gracias, muchas gracias por todo!

Beate

*****

Tandl Maria
Wollsdorf 82
A-8181 St. Ruprecht an der Rab

Gracias P. James!
He sido liberada de lo esotérico y he perdonado a mis padres. ¡Elevo mis manos a Jesús!
Gracias sean  dadas a Jesús
Jesús te amo.

***

Hofer Franz
Neudorf
6. 7. 2002

Tenía problemas con mi tiroides. El doctor dijo que los bultos me estaban molestando y que tenían que ser extraídos. Frecuentemente los sentía (sentimiento de opresión). Pero desde la oración de sanación del P. James en Ternitz, ya no he vuelto a sentir nada.
Le doy las gracias a Jesús por haberme curado.
Aleluya

***

Hofer Rosa
Neudorf 6.7.2002

¡Gracias Jesús!
Yo estaba atrapado por maldiciones y espíritus malignos y he sido liberada. Mis pecados también han sido eliminados.
También he recibido una sanación física.
¡Gracias Jesús! ¡Aleluya!

***

Mi nombre es Karl Christian Florian y he tenido una grave adicción a las drogas (opiaceos, cocaina, alcohol, morfina, marihuana, éxtasis, etc, de todo) y hace dos años empecé con mi programa de sustitución de las drogas (metadona), pero todavía seguía utilizando otras drogas (tranquilizantes: Valium, Rohypnol, Braxiten, marihuana). Desde ayer 5. 7. 2002 se que he sido liberado de usar esas drogas. Pero ésa no es la razón real de dar mi testimonio. Dado que después de 18 años de adicción a las drogas había perdido todo el amor de mi corazón (amor auténtico). No me refiero al amor de palabra sino al amor auténtico  desde dentro del corazón. Ese amor me llenó ayer  por medio de Jesucristo nuestro Señor.
¡Aleluya!
Karl Florian

***

Maria Karl
8272 Sebersdorf 18

A partir del seminario con el P. James en octubre de 2000, mis dolores de hombro y de espalda han desaparecido.

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Mihacevic Tatajana
Stresoldogasse 94/III
8010 Graz

¡Jesús me ha liberado del poder del mal! Jesús me sanó a través del P. James Manjackal de todas las fuerzas del mal, desde el ocultismo a las fuerzas trascendentales, meditación, etc.
Gracias Jesús. Te quiero para siempre.
¡Aleluya!

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Kampel Herbert
8530 Deutschlandsberg
Frauentalstraße 51

Me arrepentí hace 8 años en Lourdes. Mi hija fue liberada de asma en el seminario y dos miembros de la familia fueron liberados de la adicción al alcohol. Mi mujer y yo, mi sobrina, dos de mis hermanos y mi cuñada fueron liberadas de fumar..
¡Aleluya!

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8) Ernst desde Pottschach

Tuvo un cuadro severo de cancer de estómago hace dos años y medio. Los médicos dijeron que solo un milagro podría ayudarle. En la mesa de operaciones bendijo al cirujano jefe y a todo el equipo quirúrgico y rezó por los médicos. Entregó todo a María y a Jesús. Después de la operación tuvo una neumonía, y después le dieron quimioterapia. El cáncer era del tamaño de la cabeza de un niño. Fueron eliminados muchos nódulos linfáticos. El año pasado tuvo otro examen y CT se encontraron más lumps. Le tuvieron que dar nuevamente quimioterapia. Tuvo que detenerla porque era alérgico , tenía ataques de sofoco y los góbulos rojos no estaban bien. Recibió transfusiones de sangre. Su ángel guardián hizo posible que él estuviera presente en este retiro. Cuando el P. James puso su mano sobre él y oró, el estómago comenzó a “hervir”. Dijo “Jesús dice: estás sanado”. ¡Gracias Jesús!. Cuando a la semana siguiente hablé con él, me dijo que ya no tenía diarrea. Sus rostro también había cambiado.

9) Mirela de Kassel

Ella estuvo en el retiro de Wiener Neustadt. Su espíritu estaba muy enfermo. Recibió una sanación interior. Era croata. Los padres la llevaron a casa de los abuelos cuando tenía 4-5años. Vio a todas aquellas personas y que no podía perdonar y a aquellas a las que hería. Aquella era la causa raíz de todos los pecados que había cometido. Cuando tenía 4 años había decidido vivir solo para ella y amarse sólo a ella (durante la charla del P. James vio otra vez toda su vida desde la niñez). Decidió no volver a amar a sus padres nunca más porque la habían abandonado con sus abuelos. Pensó que no necesitaba la ayuda de nadie y esto la puso cada vez peor hasta que finalmente estaba mala por culpa de Dios. Tenía un acné crónico, que tocaba mucho y que le dejó manchas en su cara. Estaba enfadada con Dios.
Durante la oración de sanación se vió a sí misma como un gigante de piedra y a su padre que venía hacia ella, se caía de rodillas y pedía que le perdonase. Ella quería pero no podía. Ella pidió “Jesús, ayúdame” su cuello le dolía, su cabeza le dolía pero ella  no se rendía y gritaba: ¡Jesús, ayúdame! pero el gigante no paraba.
Después vino su madre y le suplicó humillada ante ella con su estómago por el suelo y gritando: Mirela perdóname, pero ella no pudo. La lágrimas fluían por su rostro pero ella era una piedra y no podía. Después escuchó que el P. James veía a 7 personas que no podían perdonar a sus padres y ella gritó con él “¡Jesús, Jesús!”. De repente esa piedra se rompió y gritó de la misma forma que cuando tenía cuatro años y había decidido no volver más a gritar así. Sintió que Jesús le quitaba algo de su corazón. Cuando volvió a casa habló con su madre hasta las tres de la mañana y exclamaron juntas ¡Alabado sea Dios!
 

10) María de Otterhal
Ella tuvo una vida muy dura, siempre creyó en Jesús y confió en Él. Hace un año y medio tuvo un cáncer. Jesús le dijo en una visión: “lleva la cruz conmigo”. El año pasado vio al P. James. Una y otra vez oía las palabras “¡ayúdame, ayúdame!” Ella aceptó gozosa. Tuvo varias operaciones del cáncer y este año una gran operación en sus intestinos haciendo una salida lateral (ano artificial) . Estaba todavía muy débil después de su última operación. Le dio a Dios toda la operación y le pidió a Jesús que guiara a los cirujanos. Siempre sentía: Jesús, estoy sanada. Te doy gracias. Este sábado durante el retiro de Ternitz brilló una bella luz sobre ella. Jesús la tocó y dijo: Estás sanada. Durante el rosario del domingo le dijeron. Vete al P. James. Ella era tímida y cobarde. Tenía el presentimiento de que él la estaba esperando. Finalmente un amigo la llevó al P. James. Cuando le impuso las manos le dijo: “hija mía, estás sanada”.
Gracias Jesús
Alabado sea Dios!

11) Anna de Wiener Neustadt
Hace años tuvo un accidente de coche. Fue atropellada por un coche y como resultado tuvo una vértebra rota, el cuello dañado y un collarín. Fue tratada y el fuerte tratamiento de alguna manera alivió el dolor, pero volvió. Antes de Pascua el dolor era tan fuerte que ni siquiera podía llevar un vaso de ½ litro de leche. No pudo encontrar asiento en la misa de resurrección en Wr. Neustadt. Temía que no fuera capaz de levantarse . Se quedó de pié en un lateral aunque podría haber reclinado sobre la pared. Oró: “Señor, permíteme sentarme aunque sólo sea 5 minutos”. Un poco después de esto, una mujer la tocó y le dijo: “mira, allí hay un sitio vacío”. Ella dijo:”Gracias, Señor”. Le contó a la mujer sobre el tema. Asistió al retiro de Wr. Neustadt . Durante la oración sintió una mano muy amable que cuidadosamente golpeaba su espalda. Pensó en quién podía haber sido, se giró hacia atrás pero nadie la había tocado. Indudablemente pensó que quizá Jesús la había tocado. Al cabo de un rato se fue a su casa. Ahora es capaz de llevar cosas normales.

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Testimonios de Ternitz – adicionales a los dados en el retiro:

Una mujer (María Habeler) de la comunidad Ichthys, una comunidad cristiana libre, fue sanada del dolor en sus rodilla en la misa dominical. Después de haberse caído en una escaleras de piedra sus dolía le dolían durante mucho tiempo.

Un joven vino con una señora, estuvieron allí 2 días (Heli le preguntó al P. James si él podía quedarse), y le ofreció su vida a Jesús el sábado por la noche en la estación de tren.

La madre del cuidador de un sacerdote que tenía un mal cuadro de diabetes y problemas circulatorios pudo sin problemas tomar parte del retiro los 4 días.

Una mujer que entró a hurtadillas el sábado por la tarde, (la conozco) me contó que se habían hecho oraciones por los no presentes. Su marido tenía un cuadro de cáncer maligno. El nombre de su marido fue mencionado  y fue sanado.

Betty – ezcema en el pié curado (del tamaño de 2 manos)

Andi – uno de los músicos – dijo qu su espalda ya no le dolía más.

Hannerl -- se han ido sinusitis y dolores de cabeza.

Heli -- Las rodillas ya no le duelen

Günther – Tuvo úlceras de estómago y reflujo. Ayer comió un completo Mohnstrude sin problemas y todo estaba bien!. ¡Alabado sea el Señor! Además de eso, recibió una sanación interior especialmente en lo que respecta a su actitud hacia las personas que no podía soportar.

Edi – Pasada una semana, por la mañana ya no tenía dolor de espalda, también sus rodillas fueron sanadas después (o durante la misa)

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Desde Sri Lanka

Querido Rev. Padre:
Soy de Sri Lanka y actualmente resido en Ottawa, Canadá. Cuando estuve en el retiro de Sri Lanka en abril de este año, usted tenía un programa de oraci&o